Los acontecimientos de las dictaduras como de la democracia tuvieron que ver con las instituciones partidarias y con quienes actuaron al frente de ellas, con quienes ejercieron influencia sobre la masa societaria y lideraron sus mecanismos de representación. En consecuencia, no estamos afirmando que todos los afiliados y líderes partidarios fueron y son autoritarios o no son democráticos.
¡Cuántos años y décadas sin que los partidos políticos luzcan en sus liderazgos o presidencias personalidades intachables, cuyas conductas son ejemplo para el presente y el futuro, además de honrar a sus pares del pasado.
Lo que estamos diciendo es que los partidos políticos son creados con perfiles democráticos, pero son utilizados con fines autoritarios y los responsables de tal desviacionismo son unos cuantos dirigentes manipuladores y oportunistas que ajustan los mecanismos partidistas a sus intereses y proyectos personalistas o grupales.
Cualquier buey corneta es hoy “honorable legislador”, función de la cual ignoran todo menos la forma de traficar influencia y de encontrar el camino fácil para corromperse y corromper a los demás.
En esta coyuntura, el Partido Colorado tiene una gran responsabilidad –en realidad siempre la tuvo– de buscar la forma de democratizarse internamente en las próximas elecciones partidarias. Solo una democracia interna fuerte de su partido salvará a este gobierno de un estrepitoso fracaso, ya que el apoyo partidista del movimiento Añetete es insuficiente para que el presidente Mario Abdo Benítez produzca cambios en al justicia ordinaria, combatir con fuerza la corrupción y prestar atención a los necesitados.
El Partido Colorado ya estuvo en el pasado en manos de militares politizados, dictadores personalistas, democracia tutelada y ahora amenaza quedarse en manos de mafias organizadas con ramificaciones ilícitas de nivel internacional. Casi todos los partidos, hay que señalaron, ya cayeron en manos del narcotráfico.
Un gobierno con intenciones de enfrentar este panorama, tal como lo hicieron y lo están haciendo Brasil, Argentina, Perú, Ecuador y otros, necesita de un partido sólido que se mueva sobre sus principios e idearios. La ciudadanía está haciendo lo suyo, pero es claramente insuficiente para enfrentar al monstruo.
La ANR deberá iniciar una amplia campaña de recuperación del Partido Colorado para los colorados y gobernar con el apoyo de una agrupación al servicio de los objetivos del gobierno, al cual hizo triunfar en las últimas elecciones generales.
El procedimiento no es tan complicado. Los colorados, que están acostumbrados a votar masivamente, solo deben fijarse bien en el perfil de un candidato que pueda conducirlos hacia esa meta.
Sería vergozoso que, teniendo la oportunidad de sanearse desde adentro, los colorados dejen pasar la oportunidad de quedar bien ante la historia y no repetir, una vez más, la entrega de sus banderas a grupos mafiosos. Es mejor que lo debatan profundamente antes de que el movimiento antisistema arrase con ellos y más pronto que tarde se vean obligados a recoger sus restos en cucharita.
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