08 de mayo de 2005 - 09:05
¡Por favor, publicidad no!
Este artículo tiene 20 años de antigüedad Días atrás, ya al final de la tarde y al final de un día especialmente agotador, estaba cómodamente sentado en un sillón leyendo, cuando sonó mi teléfono celular, indicándome que había un mensaje de texto. Voy a abrirlo, y me encuentro que un comerciante muy creativo estaba anunciando un remate de computadoras Pentium y todo lo demás. No le di un martillazo al teléfono porque cuesta caro. Y no podía darle un martillazo al de la idea porque no lo tenía al alcance de la mano.