¿Qué tipo de sociedad queremos?

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Cuando nos preguntamos qué tipo de sociedad queremos que se construya desde la educación formal pública, es decir, en las escuelas y colegios del sistema educativo nacional, estamos adentrándonos en la función social de la educación. La educación tiene muchas funciones, una de ellas es la de contribuir a construir la sociedad.

Para que la educación contribuya a construir uno u otro modelo de sociedad intervienen al menos tres factores principales, que condicionan para que se consiga uno u otro resultado. Esos tres factores son el factor cultural, el económico y el político. Hablo solamente del factor político, porque no tengo espacio para más.

Creo que la mayoría de la ciudadanía no está sabiendo que con el gobierno de Lugo se mueven distintos proyectos, la mayoría de los cuales se proponen crear un modelo de sociedad fuertemente ideologizada a favor de lo que políticamente solemos llamar de izquierdas.

Como ustedes saben, el Ministerio de Educación y Cultura, siendo ministro el doctor Luis Alberto Riart, lanzó su Plan de Educación 2024, es decir, un plan sobre qué hay que hacer para que el año 2024 estemos actualizados a nivel razonable y comparables con los países de la región, porque ahora no estamos actualizados y estamos muy por debajo del nivel educativo de los vecinos. Ese Plan 2024, con el ministro Víctor Ríos y su equipo inmediato ha quedado en papel; ahora las personas cercanas al exministro Ríos preparan otro plan con otras políticas; dicen que lo que hay que hacer tienen que decidirlo las bases populares, tan populares como los pobladores del Bañado Norte y del Bañado Sur de Asunción. Es el pueblo el que tiene que decirnos lo que quiere y lo que hay que hacer en educación.

Por supuesto que es necesario escuchar a las bases populares, pero parece que para decidir cómo hacer avanzar a la educación, cómo salir del subdesarrollo educativo, cómo librarnos de la corrupción que se come gran parte del dinero destinado a educación, cómo enseñar y aprender, cómo pensar con nuevos modos de pensar, cómo saber qué hay que enseñar mirando al futuro, con qué pedagogía, metodología y didáctica, etc., tendremos que escuchar sobre todo a los profesionales de la educación, a las maestras, profesores, directores, supervisores, etc… y a los expertos.

La ideologización preferencial hacia las izquierdas tiene indicadores tan claros como la apresurada reacción del ministro llevando carpas-aulas para los hijos de los carperos en su lugar de lucha, lugar que abandonaron enseguida, y en cambio no tener ninguna prisa en construir aulas en las escuelas que siguen dando clases a sus alumnos debajo de los árboles.

No juzgo aquí si promover ideología de izquierdas desde la educación pública está bien o mal. No es ese el tema que me incumbe ahora. Lo que sí me preocupa es que no se ayude realmente a los pobres y se les engañe con ideología, que se estén repartiendo limosnas en vez de ayudarles con educación de calidad a capacitarse para salir de la pobreza, que según reconoció el presidente Lugo haya crecido la pobreza, y no se haya invertido fuertemente en creación de fuentes de trabajo, que no se haya hecho la tan prometida reforma agraria, que se les apoye a los que atropellan la ley y asesinan respaldados por políticos del poder, queriendo obtener tierras con violencia criminal.

El factor político influye positivamente en la educación cuando hay una política de Estado, no tanto de gobierno, que pone todo al servicio de los educandos con la mejora constante de la calidad de la educación, mediando la mejora económica y profesional, el respeto y la dignidad de quienes ejercen la profesión docente.

Usar los recursos de educación para la política, para el beneficio de políticos, para las campañas eleccionarias, es corrupción, es inmoral, especialmente grave precisamente en el ministerio que debe educar en ética y responsabilidad ciudadana.

Para que el sistema educativo nacional contribuya realmente a la creación de una sociedad democrática, pluralistas, representativa y participativa, es necesario que el Gobierno tenga una gran política de educación por la que se trascienda a sí mismo y busque honestamente el bien común, el bien de todos.