Ser ejemplo y no mal intencionado

Este artículo tiene 11 años de antigüedad

Es normal en el fútbol que cuando un futbolista va ganando terreno de experiencia y alcanza un estatus de jugador importante, ya comience a actuar y mirar de otra forma su desenvolvimiento diario.

Es decir, el jugador comienza de abajo, va ganando terreno y con el tiempo se siente importante, más aún si tiene el rótulo de atleta valioso por sus grandes condiciones.

Días pasados, en el entrenamiento de un equipo que se encuentra afincado en Villa Elisa, un futbolista de mucho renombre que se inició y jugó en clubes importantes de la Argentina (San Lorenzo y Boca Juniors) y España (Deportivo La Coruña) e integró en repetidas ocasiones la selección paraguaya, protagonizó, en un entrenamiento que el plantel principal hizo con chicos de las divisiones inferiores, un incidente que no concuerda con su trayectoria.

Según afirmaciones de padres y varios chicos de las inferiores, un juvenil de la casa tuvo la osadía de entrarle fuerte en una jugada, por lo que la respuesta no se hizo esperar con un “en la próxima jugada te rompo la pata”.

El jugador estrella no quiso saber nada de explicaciones y miró desafiante al chico. En otra acción logró su propósito y dejó una pequeña marca en el tobillo del joven.

De seguro, este atleta, en un partido oficial, frente a otros de su misma capacidad o experiencia, no tendrá la misma reacción que frente a un chico que recién empieza y que necesita de consejos y buenos ejemplos de modo que vaya madurando de la mejor forma posible.

No es la primera vez que sucede este tipo de acciones de parte de futbolistas que no soportan verse superados por los más jóvenes.

Un episodio fuerte sucedió también unos años atrás con un ex mediocampista ofensivo de Guaraní que hoy día juega en Cerro Porteño y que fue nacionalizado paraguayo para jugar por la albirroja.

Este jugador, en una práctica de Guaraní, reventó a golpes a uno de los chicos que también tuvo el atrevimiento de jugarle con fuerza en una maniobra.

Son acciones que se producen con frecuencia en los entrenamientos diarios y muchas veces en partidos oficiales.

En las prácticas los chicos se siente desprotegidos frente a las valientes estrellas que no soportan que caras sucias les dejen en ridículo o reciban un golpecito.

En los partidos oficiales se cuidan más, porque saben que habrá reacciones del bando contrario en caso de agresión.

Es una lástima que futbolistas de mayor rodaje no sepan administrar sus reacciones frente a los más jóvenes y, en vez de alentarles o darles indicaciones, tengan que apelar a amenazas fuera de lugar.

Pero no todos los consagrados apelan al vocabulario de la intimidación o a movimientos de la violencia.

Existen futbolistas que saben del respeto y que apoyan a los más jóvenes que en sus inicios necesitan sostén de los más sabios.

caguero@abc.com.py