¿Tú también, Brutus?

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¿Cuándo no? El fiscal Arnaldo Giuzzio destapó una olla que todavía huele a podrido en todo el país. Nada más y nada menos que un gobernador en ejercicio terminó privado de su libertad por presuntos hechos de corrupción y enriquecimiento ilícito. El gobernador colorado Juan Carlos Bottino, del departamento del Ñeembucú, terminó entregándose a la Comandancia de la Policía del brazo del ministro del Interior y correligionario Rogelio Benítez. Antes de darse por detenido le hizo "la pasada" a Nicanor Duarte Frutos, como quien no quiere la cosa, para que el mensaje quede claro al fiscal, a sus "intrigadores" (según él), a sus correligionarios que no lo quieren, a los que sí lo quieren, a sus colegas, juez o jueces que lo juzgarán y público en general.