Un tiburón vegetariano

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Cuando hace algunos días escribí sobre la inseguridad de la cárcel de Tacumbú, y dije que allí los presos acumulan estoques, puñales, dagas y machetes, y quizá hasta espadas y cimitarras, para defenderse de la violencia. Me quedé corto: Debí agregar barras de explosivos plásticos de última generación, para pulverizar sectores enteros del muro perimetral y retornar a la libertad. Tal vez, con un poco de mejor buena voluntad de los guardias, el arsenal podría ser enriquecido con ametralladoras, bazucas y fusiles automáticos.