El convicto Antonio Cáceres y su señora Basilicia Bernal soportan desde ayer un juicio oral y público por coacción sexual, maltrato del menor, sufridos por la hija de la pareja de tan solo trece años de edad. La acusación, presentada por la fiscala Sara Ramona Domínguez, revela que la mujer llevaba a la niña a la cárcel de Tacumbú para ser abusada por su propio padre.
Si bien los datos estadísticos revelan que los abusos sexuales a menores de edad es una penosa realidad en nuestro país, y también lo es el hecho de que en la mayoría de las veces los responsables son familiares, lo insólito de este caso es que ocurrió en una de las celdas de la Penitenciaría Nacional de Tacumbú y con el consentimiento de la madre de la víctima.
El Tribunal de Sentencia integrado por Víctor Alfieri, Blanca Gorostiaga y Miguel Bernardes, escuchó ayer los relatos de los funcionarios penitenciarios Josefina Peralta, Blanca López, Antonia Ríos, Edelmira Torres y Lucia Soria y el ex jefe de seguridad, Silverio Báez, sobre lo ocurrido el 21 de febrero de 2009.
"Mi compañera Edelmira Torres dijo que andaba en algo raro, porque la mujer insistía que sí o sí la hija tenía que entrar y la nena le decía que quería hablar, pero la señora no le dejaba, siempre estaba ahí al lado. Una vez salió la nena llorando, era un sábado, tenía marcas de mano en la cara. Entonces le agarré y le pregunté; ¿qué te pasa mamita?. Mi papá quiere que me acueste otra vez con él, pero yo no quiero y por eso me pegó. Ahí llamé a mi compañera y le llevamos a la jefatura", relató Josefina Paredes.
La celadora explicó que al indagar a la nena sobre lo ocurrido, la misma le contó que en los días de visita en vez de quedar en el pabellón destinado para el efecto, la madre la llevaba hasta la celda de su marido. Una vez en el interior de la misma, el presidiario ocultaba la vista al exterior mediante la utilización de sábanas como improvisadas cortinas, para luego abusar de la niña, mientras la madre quedaba afuera como "campana".
"En la privada no entraba, pero en las visitas sociales sí, martes, jueves, sábados y domingos, era la primera en llegar y la última en salir", explicó otra de las testigos.
La celadora dijo que al indagar a la mujer por lo sucedido, esta le dijo con gran frialdad como respuesta que al no querer acceder al abuso de su padre, este le pegó a la criatura.
La fiscala Sara Domínguez acusó a Cáceres por abuso sexual y maltrato de menor y a su pareja por coacción sexual y violación del deber de cuidado.
Cáceres, quien tiene una condena de 2 años en el marco de un procedimiento abreviado por abuso a la niña, negó los cargos. La madre no quiso declarar.
Los defensores públicos Raúl Nogués y Alicia Pedrozo están a cargo de la defensa de Cáceres y Bernal, en ese orden. Hoy, el tribunal recibe la declaración de la víctima realizada en la Cámara Gessel.