Los integrantes de la organización criminal se dividían el trabajo en dos partes esenciales: un grupo se dedicaba exclusivamente a las actividades vinculadas al narcotráfico y, otro, concentrado en utilizar los beneficios provenientes de tales actividades, para hacerlos circular dentro del sistema financiero paraguayo.
En ese contexto, Reinaldo Cabaña, en su carácter de creador y líder de la organización criminal, además de dirigir a los demás integrantes del grupo, financiaba, controlaba las actividades ilícitas realizadas por el conjunto y viajaba personalmente al Brasil, específicamente Foz de Iguazú, para concretar con los compradores extranjeros el traslado de drogas que tenía en stock, dice otra parte de la acusación fiscal.
La dirección y control, Cucho lo realizaba a través de su celular. Las conversaciones con los distintos miembros de la banda fueron ofrecidas como pruebas.