La captura de los buques argentinos

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En abril, desde 1865, se sucedieron varios enfrentamientos de tropas paraguayas durante la Guerra contra la Triple Alianza.
En abril, desde 1865, se sucedieron varios enfrentamientos de tropas paraguayas durante la Guerra contra la Triple Alianza.

Un día como hoy, hace 155 años, una escuadra paraguaya capturó en Corrientes a buques de guerra argentinos. A raíz de este hecho, se pronuncia una famosa frase desde Buenos Aires, que incitaba a invadir Asunción.

Año 1865

El 3 de abril el teniente Cipriano Ayala lleva la Declaración de Guerra a la Argentina. El oficial paraguayo se embarcó desde Humaitá y llegado a Buenos Aires y después de entregar el documento al señor Félix Egusquiza, se propuso retornar al día siguiente, 8 de abril, a Asunción. Pero su embarcación fue detenida en Goya y las autoridades argentinas ordenaron que Ayala regresara a Buenos Aires. Preso e incomunicado, el oficial paraguayo fue considerado un espía. Su detención se prolongó hasta 1869, año en que se mantenía como albañil en la capital argentina. Nunca más se supo de él.

Día 13 de abril. Invasión a Corrientes. La escuadra paraguaya constituida por el “Takuari”, “Ygurey”, “Paraguari”, “Marqués de Olinda” y “Ypóra”, capturaban en Corrientes los buques de guerra argentinos “Gualeguay” y el “25 de Mayo”. Al día siguiente, desembarcaron y ocuparon la ciudad, tropas paraguayas al mando del Gral. Wenceslao Robles con un contingente de 3.000 efectivos.

Estos hechos fueron conocidos inmediatamente en Buenos Aires y presentados como “...una agresión en plena paz, que obligaba al honor argentino”. Buenos Aires se llenó de banderas y manifestaciones patrióticas. Reclamado por los manifestantes, Mitre apareció para pronunciar las palabras que ha recogido la historia: “...En 24 horas a los cuarteles, en quince días en Corrientes, en tres meses ¡en Asunción!”.

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Año 1866

Día 3 de abril. Comisión estudia la efectividad de la artillería. Un problema temido por el mariscal López era la ineficacia de los tiros paraguayos para hundir a los acorazados. Integró entonces una comisión para realizar estudios sobre los efectos que los mayores calibres de la artillería paraguaya pudieran ejercer sobre las chapas que protegían a los acorazados brasileños. A finales de Abril, los resultados determinaron que ninguna de las armas paraguayas podría perforar los cascos de aquellos navíos.

Día 5 de abril. Isla Karaja ocupada y atacada. Durante la noche, el teniente coronel brasileño Villagrán Cabrita ocupaba la isla Karaja, o banco Purutué, con la intención de hostilizar desde ese punto, a las defensas de Itapirú. Cinco días más tarde y de madrugada, 800 soldados paraguayos al mando del general José E. Díaz, atacaban el emplazamiento con la intención de desmantelar la artillería enemiga instalada en el lugar. La posición se hallaba defendida por 2.000 hombres además del apoyo de la escuadra. Aunque no se logró el objetivo, la artillería de Itapirú echó a pique el “Henrique Martins”. Más tarde, el mismo Villagrán Cabrita fue muerto en la cámara del “Fidelis” por el fuego de la artillería paraguaya. En la acción actuaron 1.266 paraguayos que sufrieron en la ocasión unas 900 bajas. Las de los brasileros habrían consistido en 48 muertos y 102 heridos.

Día 16 de abril. Combate de Laguna Sirena. Un furioso bombardeo contra las posiciones de Itapirú, antecedió al desembarco aliado. Momentos después, las primeras divisiones brasileñas, unos 10.000 hombres bajo el mando del general Osorio, ponían pie en territorio paraguayo siendo atacados por fuerzas de los comandantes Pedro Hermosa y Faustino Benegas. Pero nuevos contingentes brasileños irían sumándose hasta consolidar la ocupación del territorio paraguayo.

Día 19 de abril. El mariscal abandona su Cuartel General de Paso de Patria. Dejando una defensa de cobertura, López busca hacia el norte nuevos sitios en los que asentar su base de operaciones. Tres días más tarde, instalaba su nuevo campamento en Paso Rojas. Al abandonar Paso de Patria, ordenó el incendio de sus instalaciones. Las tropas aliadas ocuparían el enclave el 24 siguiente aunque encontraron solo cenizas.

Año 1867

Día 22 de abril. En previsión de un ataque aliado, se imparten instrucciones para el traslado de la “sede gubernativa” a Cerro León o Paraguarí. Desde hacía días se esperaba un ataque masivo de los aliados. El Mariscal era consciente de que “no podría retener a la escuadra” ni bien esta intentara el paso de aquel bastión, o de otros que encontrara en su camino a la capital. Por lo mismo, envió una orden reservada al vicepresidente Sánchez para que considerara las alternativas de alojar la sede gubernativa fuera de Asunción. Los puntos sugeridos eran Paraguarí o Cerro León, previéndose el

traslado de toda la población civil para que la ciudad se redujera a “un punto militar”.

Día 21 de abril. Se reabre el frente de guerra en el Mato Grosso. En 1867, se reabría un frente de batalla en la región cuando un contingente brasilero compuesto de 5.000 hombres, al mando del coronel Carlos de Morais Camisao cruzaba el río Apa, por Bella Vista. Culminaba así una larga expedición que tenía como objetivo recuperar aquellos territorios para el Brasil y atacar a los paraguayos por la retaguardia.

El mariscal López resolvió destinar dos compañías de infantería y dos regimientos de caballería para neutralizar dicho avance. Los mismos partieron desde Paso Puku y estaban conducidas por el teniente coronel Blas Montiel y el mayor Martín Urbieta. A estos se unirían también los 200 hombres de la guarnición de Concepción. La expedición brasileña fue permanentemente molestada por los paraguayos que los atormentaron de diversas maneras. Enfrentados finalmente el 6 de mayo, cerca de una “estancia de la patria” llamada Laguna, tras el combate ambos contendientes festejan victoria. Pero dos días después, el coronel Camisao decide el retorno hacia territorio brasileño. Emboscado por los paraguayos, sus tropas son dispersas con horrible matanza. Alcanzados nuevamente en Ñandypá –ya al norte del Apa– los invasores fueron despojados de los últimos recursos de subsistencia.

A partir de ahí, todo fue penurias para los fugitivos; los paraguayos acompañaron la retirada incendiando los campos y acosando a sus enemigos con el humo o con la amenaza de otro inminente ataque. Finalmente, entre aquellas raleadas filas... apareció el cólera.

El 26 de mayo, Camisao “bajo su completa responsabilidad” determinó abandonar a los coléricos. Eran mas de un centenar y la decisión se fundaba en la necesidad de agilizar la retirada. Pero tres días después, “con diferencia de horas”, morían infestados por la epidemia, el mismo Camisao, y su segundo, el coronel Juvencio Manuel Cabral de Meneses.

El 7 de Junio, “con una prolongada fanfarria de clarines”, los paraguayos daban por terminada la persecución.

Concluía esta campaña, que además del intento de recuperación de las posiciones perdidas en las acciones de diciembre de 1864 y primeros meses de 1865, pudo haber tenido también la intención de atacar la retaguardia paraguaya, debido a que –según refirieron sus mentores– estaban convencidos de que, en aquel momento, Kurupayty y Humaitá ya se encontraban en poder de los aliados. El desarrollo total de la campaña “solo tuvo unos treinta días de duración” y es conocida en la crónica histórica como “A retirada da Laguna”.

Año 1868

Día 8 de abril. Abandono de Villa Encarnación. El único reducto paraguayo mantenido dentro del “cuadrilátero” era Humaitá. Pero en Encarnación todavía estaban acantonados 1.200 hombres de caballería, 100 de infantería con cuatro piezas de artillería de campaña, los que en la fecha fueron convocados a engrosar el grueso del ejército paraguayo acampado ya en San Fernando.

Día 11 de abril. Primer bombardeo terrestre de los aliados a Humaitá. Ya completamente instaladas las baterías argentinas y brasileñas, a las nueve y cuarto de la mañana comenzó el bombardeo a la fortaleza; el que se prolongó por dos horas aunque el más completo silencio de los paraguayos fue la respuesta. El motivo: que era Sábado de Gloria y en Humaitá, acababa de culminar el oficio religioso de la celebración de tan importante fecha.

Día 20 de abril. Ocupación del Chaco, frente a Humaitá. En previsión de una posible ocupación aliada frente a la lengua de tierra ubicada frente a la fortaleza, y por donde la guarnición del lugar seguía recibiendo las provisiones y mantenía las comunicaciones con el campamento de San Fernando, el coronel Paulino Alem ordenó al teniente coronel Vicente Ignacio Ortúzar para que al frente de una dotación de “600 hombres de infantería y dos piezas de artillería ligera” ocupara el sitio.

jorgerubiani@gmail.com