Añorando viejos tiempos Soler’i fue al Palacio

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La mascota incondicional que tenía Alfredo Stroessner, pero que cometía cuantas tropelías estaban a su alcance sin que autoridad alguna se anime a llamarle siquiera la atención, porque era el mimado del dictador, reapareció ayer en los pasillos del Palacio de López. Se trata de Narciso Soler, quien llegó a la sede gubernativa con una carpeta roja en la mano.