La presencia de Arlan, que estuvo almorzando en el club con algunos familiares, generó incredulidad al principio en algunas personas presentes en el lugar, pero rápidamente se tornó en una grata novedad, que acaparó la atención, conforme nos relataron. Muchos se acercaron a saludar y a sacarse fotos con el joven, que con amabilidad accedió a los pedidos y agradeció los gestos de cariño. Inclusive, directivos del club se acercaron a saludarlo. Al despedirse, la gente espontáneamente se levantó de sus sillas y lo ovacionó con aplausos. Algunos inclusive no pudieron ocultar las lágrimas de la emoción, nos comentaron ciertos protagonistas del hecho.
El reconocimiento a Arlan fue la otra cara de la expresión ciudadana que habitualmente repudia en lugares públicos a figuras políticas vinculadas con casos de corrupción en nuestro país. En los últimos años se produjeron varios escraches en restaurantes a políticos como el diputado colorado José María Ibáñez; el senador colorado Víctor Bogado y recientemente al político pemasista Camilo Soares. La ovación a Fick es al mismo tiempo una muestra de que en la sociedad existe reconocimiento a las personas que no están contaminadas con hechos delictuales o fueron víctimas de ese tipo de acciones.
La familia del joven pagó un rescate de 500.000 dólares al grupo criminal autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), además de otros 50.000 dólares en víveres repartidos en una comunidad por orden de la banda armada. Los Fick enfrentan hoy una gran deuda por la extorsión sufrida de parte del grupo de delincuentes.
