La humilde escuela de música Herminio Giménez, en el centro de la ciudad de Itá, albergó desde el sábado a unos 200 delegados juveniles del Partido Comunista, que celebraron su III Congreso Nacional. Asistieron referentes del comunismo de Argentina, Venezuela, Chile Brasil y Cuba.
El encuentro giró sobre varios temas, aunque uno de los más debatidos fue la carrera armamentista de los países de la región, en especial Venezuela y Bolivia. La conclusión no sorprendió a extraños, pues los delegados justificaron plenamente la gran inversión en la compra de armas. El argumento no fue novedad: "La política intervencionista de los norteamericanos, que tarde o temprano acabará con la invasión a los países no alineados para apoderarse de sus recursos energéticos". En este sentido, Venezuela y Bolivia tienen mucho que perder, señalaron. Las bases militares de EE.UU. en territorio colombiano es el primer paso para incursión armada "a los enemigos del Imperio", afirmaron.
Buena alianza
Para los jóvenes comunistas, "el camarada (Hugo) Chávez hace bien en aliarse con los soviéticos". Creen que es una manera de contrarrestar la acción permitida por Colombia, al facilitar espacio a los norteamericanos. Cuestionaron en varias ocasiones "la traición" del presidente Alvaro Uribe. El Acuífero Guaraní y el petróleo son los principales objetivos de EE.UU. en la región, dijeron convencidos los líderes juveniles.
"Paraguay, de la mano del presidente Fernando Lugo, es uno de los últimos baluartes que se sumaron a los símbolos de resistencia, que son Venezuela y Bolivia y por supuesto Cuba. Estamos en un momento histórico, donde el comunismo comienza a renacer", manifestó el Secretariado Nacional de la Juventud Comunista.
Esperaron en vano a Camilo
Los organizadores del III Congreso de la Juventud Comunista Paraguaya invitaron a Camilo Soares, referente del Partido Movimiento al Socialismo (P-MAS) y titular de la Secretaría de Emergencia Nacional. En un principio, Camilo confirmó su presencia, por lo que fue esperado hasta el final del encuentro. El funcionario del Gobierno faltó a su palabra, aunque envió a un representante del P-MAS, que llegó cuando finalizó el congreso.
Algunos presentes quedaron molestos por la descortesía, pero otros en cambio realizaron comentarios jocosos sobre "la izquierda caviar" al referirse a Soares.