Ante la invasión de Napoleón a España en 1808 y la imposición como rey a su hermano José I o "Pepe Botellas", como solución a la crisis monárquica entre Carlos IV y su hijo Fernando VII, las colonias españolas se debatieron entre la realidad de servir a un gobierno inexistente y que sus autoridades pretendieran seguir gobernando sin atender la crisis dinástica. Esta actitud de virreyes, capitanes generales y gobernadores provocó el descontento entre la población criolla, que no estaba dispuesta a depender "indirectamente" del emperador francés.
Fue así que nacieron las juntas populares que asumieron el poder legítimo de sus respectivas jurisdicciones, ante la ausencia de un rey legal en la metrópoli, puesto que Fernando VII era prisionero en Francia. Estas juntas siguieron prestando fidelidad al "rey prisionero" hasta que fueron declarando su independencia y la adopción del gobierno republicano.
En Argentina
La cobardía demostrada por el virrey Rafael de Sobremonte ante las invasiones inglesas de 1807 y la valiente actitud de los bonaerenses en la defensa de Buenos Aires bajo las órdenes del brigadier Santiago de Liniers fueron el detonante que marcó el principio del proceso de emancipación del Río de la Plata.
Sobremonte fue destituido por los propios porteños y reemplazado por Liniers. Pero la crisis siguió hasta que el 25 de mayo de 1810 se celebró una reunión de Cabildo Abierto y se formó una Junta de Gobierno integrada por criollos. Esta junta desconoció a Bonaparte y prestó fidelidad a Fernando VII hasta el 9 de julio de 1816, fecha en que se celebró el Congreso de Tucumán y se declaró la independencia argentina.
En Bolivia
Los primeros "gritos libertarios" tuvieron lugar en 1809 en el Alto Perú o Charcas. Pero las insurrecciones intelectuales surgidas en Chuquisaca, Cochabamba, Potosí, La Paz y Santa Cruz fueron repelidas por los realistas auxiliados por el virrey del Perú, quien lo incorporó a su territorio en 1810.
Una década después el territorio fue liberado gracias a la intervención de los libertadores Simón Bolívar y José Antonio de Sucre y, el 25 de agosto de 1825, los altoperuanos optaron por la independencia, bautizándola Bolivia, en homenaje al libertador.
En Chile
A raíz de la crisis generada por la prisión del Fernando VII y con el fin de tomar medidas para la defensa del territorio, las autoridades de la Capitanía General de Chile convocaron a una reunión de Cabildo Abierto el 18 de setiembre de 1810 en su capital, Santiago, donde se destacó el protagonismo de la aristocracia criolla.
Pero la Junta siguió jurando fidelidad al monarca español y el país tardó casi ocho años en alcanzar su independencia definitiva, el 12 de febrero de 1818, bajo el liderazgo del general Bernardo OHiggins y el auxilio del argentino José de San Martín.
En Colombia
El movimiento emancipador colombiano fue "apadrinado" por un insólito incidente acontecido el 20 de julio de 1810 en Bogotá, capital del entonces Virreinato de Nueva Granada. El comerciante español José González Llorente se negó a prestar un florero de su propiedad al comisario Antonio Villavicencio, que era criollo.
La conducta del hispano provocó una reacción de la población local, que se alzó en armas contra el ejército colonizador. Con la ayuda de Bolívar se inició la campaña libertadora, cuyo epílogo llegó el 7 de agosto de 1819 con la victoria patriota en la batalla de Boyacá.
En Ecuador
El primer movimiento soberanista en la Real Audiencia de Quito se produjo el 10 de agosto de 1809 con la formación de una Junta de Gobierno autónoma, de carácter provisional, tras el derrocamiento del titular de la Real Audiencia, Manuel de Uries. Pero luego vino una reacción realista que apresó a los miembros de la Junta y posteriormente los ejecutó.
El territorio consiguió su independencia el 24 de mayo de 1822 con el triunfo del mariscal Sucre sobre los realistas en la batalla de Pichincha. Luego pasó a formar parte de la federación de la Gran Colombia, de la cual se separó el 13 de mayo de 1830 a raíz de las desavenencias entre Simón Bolívar (centralista) y Francisco de Paula Santander (federalista). Adoptó el nombre de "Ecuador" por la línea imaginaria terrestre que atraviesa el país.
En México
Con el "Grito de Dolores" del 16 de setiembre de 1810, el cura Miguel Hidalgo y Costilla llamó a la lucha por la independencia del entonces virreinato de Nueva España, que aglutinaba a México y el suroeste de Estados Unidos.
El movimiento ganó fuerza en el virreinato, bajo el mando del militar José María Morelos y Pavón, que en 1813 proclamó la independencia de las colonias españolas de América del Norte. Pero el movimiento fue repelido por los españoles, hasta que en 1817 los patriotas entraron en una decisiva etapa liderada por Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero, quienes promulgaron el Plan de Iguala en 1821 y culminó con la declaración de la independencia mexicana el 28 de setiembre de ese año.
En Paraguay
El Paraguay, que se separó del Virreinato del Río de la Plata el 24 de julio de 1810 al no reconocer la autoridad de la Junta de Buenos Aires, fue el primer país hispanoamericano en lograr su independencia de "facto", cuando el 14 y 15 de mayo de 1811 un grupo de militares y civiles criollos depusieron a través de un golpe incruento al gobernador español Bernardo de Velasco.
Pero el país continuó denominándose "Provincia del Paraguay" y prestando fidelidad a Fernando VII hasta que se proclamó la República en un Congreso celebrado el 12 de octubre de 1813. Este hecho suponía, indirectamente, una declaración de independencia respecto a cualquier potencia.
En Venezuela
El 19 de abril de 1810 se constituyó una Junta Suprema en Caracas, capital de la Capitanía General de Venezuela, para expresar el rechazo de la población al nuevo gobernador Vicente Emparan, nombrado por el rey "intruso" José I.
A raíz del incidente, Emparan renunció y retornó a España, pero el movimiento emancipador siguió su marcha y el 5 de julio de 1811 se declaró la independencia bajo el nombre de "Confederación Americana de Venezuela". Sin embargo, esta no se concretó definitivamente sino hasta el 24 de junio de 1821, con la victoria de Bolívar sobre los realistas en la batalla de Carabobo.
Conclusión
Los movimientos revolucionarios y juntas populares que se formaron hace 200 años no fueron en principio con fines independentistas, sino una reacción de las colonias españolas de América ante la situación generada en España por crisis monárquica, seguida de la invasión napoleónica. No obstante, dichos acontecimientos fueron la "semilla" de una serie de levantamientos populares que con el tiempo se fortaleció y dio como "frutos" las repúblicas que hoy conocemos en nuestro continente.
También sirvió de telón para extender el proceso de independencia en otros países que aún continuaban bajo dominio de la corona española o portuguesa, como Brasil, Perú, la Banda Oriental y las Capitanías Generales de Guatemala y Cuba.
1- El propósito de las juntas autónomas surgidas en Santiago, Buenos Aires, Bogotá, Quito, Caracas y también Asunción fue una reacción de apoyo al rey español Fernando VII, quien entonces era prisionero de Napoleón Bonaparte.
2- La actitud indiferente de virreyes, capitanes generales y gobernadores motivó la insurrección en las colonias, pero ello no significó su independencia definitiva. Bolivia, Ecuador y Colombia recibieron el auxilio de otras naciones.
3- En el caso particular de Paraguay, los patriotas depusieron al gobernador Velasco el 14 y 15 de mayo de 1811 y se formó un gobierno autónomo. Pero su independencia definitiva la alcanzó en 1813 con la proclamación de la República.