Andrés Chemei, cacique general del pueblo Maká, denunció graves actos de acoso y vandalismo en contra de la colonia que posee la comunidad en Chaco’i, frente a Puerto Botánico.
El cacique Chemei aseguró que el responsable de tales actos delictivos es el empresario Gerardo Doll, propietario de la firma Enrique Remmele SACI.
El líder maká denunció a Gerardo Doll, uno de los empresarios más importantes del país, de intentar el despojo de 18 hectáreas que pertenecen legítimamente al pueblo Maká.
Mencionó que el propietario de Enrique Remmele SACI inició el conflicto con la intención de apropiarse de 18 hectáreas que forman parte de la ribera del río Paraguay.
El cacique Chemei confirmó que en la tarde del jueves personal de Gerardo Doll llegó en una embarcación hasta la colonia indígena e instaló dos carteles con la siguiente leyenda: “Propiedad privada - Prohibido ingresar”.
Los indígenas reconocieron a dos empleados de Gerardo Doll, Juan Carlos Martínez y Eulogio Domínguez, como los responsables de instalar los carteles dentro de la propiedad maká.
Acoso y vandalismo
Los indígenas maká son víctimas de actos de acoso y vandalismo.
En la tarde de ayer, un grupo de empleados de Doll ingresó en la colonia y destruyó los soportes utilizados para amarrar barcazas en la ribera del río Paraguay.
No contentos con eso, también cortaron cabos de acero que cumplen la función de asegurar embarcaciones a la ribera.
El objetivo, según explicó el cacique Chemei, es evitar que los maká trabajen en la prestación de servicios fluviales.
La comunidad tiene marcadas esperanzas en mejorar sus condiciones de vida utilizando la ribera para brindar servicios de vigilancia de barcazas, de amarre de embarcaciones y del montaje en un futuro cercano de un pequeño taller de soldadura para reparaciones menores.
La historia y la vida del pueblo Maká puede cambiar de la mano de utilizar sus tierras en brindar servicios fluviales a empresas que día a día llegan hasta las inmediaciones de Puerto Botánico.
Ambición desmedida
Los maká buscan interesar a empresarios para invertir en su tierra; en realidad la colonia maká, de 353 hectáreas, no tiene mayor valor porque el 70 por ciento es inundable.
Pero cuenta con casi 2.300 metros de costa sobre el río Paraguay; el auge de la hidrovía y la industria fluvial convierte semejante extensión en una oportunidad para realizar buenos negocios.
Los maká no tienen el capital, pero disponen de tierra ribereña que permite negociar un acuerdo que signifique para la comunidad un ingreso económico y oportunidades laborales.
¿Por qué no pueden ser empresarios del ámbito fluvial? De hecho, viven del comercio y con bastante éxito desarrollaron toda una cadena de comercialización de artesanía, obviamente son muy buenos para negociar.
Del otro lado tenemos a Gerardo Doll, dueño de Enrique Remmele SACI, una poderosa empresa que brinda servicio de amarradero a empresas como Cargill.
Y ahora quiere 18 hectáreas que el Indert entregó al pueblo Maká; en medio de todos sus bienes, su poderío económico, busca despojar a una comunidad indígena de tierras que le pertenecen.
Luego de siglos de postergación, los maká tienen una oportunidad única para salir de la miseria y llevar una vida digna.
Ahora quieren arrebatarles hasta la ilusión de trabajar con mayores oportunidades.
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