Consideran que, con su actitud, los representantes de gobiernos extranjeros con motivo de la crisis política que derivó en el juicio político al presidente Fernando Lugo y su reemplazo por el vicepresidente Federico Franco incurrieron en flagrante violación de los principios de no intervención en asuntos internos, de determinación de los pueblos y de igualdad jurídica de las naciones.
Paraguay fue desde sus albores, es y seguirá siendo una nación libre y soberana, caracterizada por su espíritu libertario y su autonomía, haciendo uso de la Cédula Real del 12 de setiembre de 1537, que facultaba a sus vecinos a elegir gobernadores, cédula ampliamente utilizada por ellos aun después de su abolición en 1735. El Paraguay no necesitó de un Bolívar, ni San Martín, de Sucre, de O’Higgins, y mucho menos de la intervención de una potencia extranjera para obtener su independencia, dicen. Agregan que fueron sus hijos, los descendientes de conquistadores y de las indias Leonor, Águeda y otras, los llamados patricios, quienes pelearon y nos dieron la libertad. El documento está firmado por Jorge Troche, José Tomás Negrete Villate y Peggy Peña Gómez.
