Desde secuestro de Edelio, el EPP perpetró otros 15 ataques

Este artículo tiene 10 años de antigüedad
Imagen sin descripción

Desde el secuestro aún en curso del policía Edelio Morínigo Florenciano (26), ocurrido el 5 de julio del año pasado y en aquel entonces en simultáneo con el plagio de Arlan Fick Bremm (17), el grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) ya perpetró otros 15 ataques en las narices de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC).

Solo en este año, el EPP ya mató a seis civiles y a cinco uniformados. En el sepelio de Angelo Silvio Barboza Deip (34) insinuaron la conformación de un grupo parapolicial para perseguir al EPP, ante la ineficiencia del Estado.

La banda armada, que mantiene en su poder a Edelio hace 398 días, en el secuestro más prolongado en la historia del país, sigue moviéndose libremente en una superficie no mayor de 250.000 hectáreas, entre las localidades de Arroyito, Paso Tuyá, Azote’y, Tacuatí y Yaguareté Forest, en el límite entre los departamentos de Concepción, San Pedro y Amambay, donde se produjeron justamente la mayoría de las últimas acciones violentas atribuidas a la gavilla.

Este perímetro, en teoría, se encuentra sitiado por elementos policiales, militares y de la Senad que integran la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), un bloque conformado hace exactamente dos años por decreto del presidente Horacio Cartes, justamente después de un quíntuple homicidio materializado por el EPP en la estancia “Lagunita” de Tacuatí, donde el lunes de tarde el mismo grupo ejecutó esta vez al subadministrador de la Estancia Lagunita, Barboza Deip, minutos después de que también capturara y torturara a otros dos peones.

Los dos sobrevivientes, por su parte, identificaron ante los investigadores a dos de los cinco integrantes del grupo que los atacó, Rubén Darío López Fernández, alias “Loro”, y Antonio Ramón Bernal Maíz, alias “Tyvyta”.

Por otro lado, familiares, amigos, compañeros de trabajo y vecinos de Barboza lo despidieron ayer en la colonia San Vicente del distrito de General Resquín, en el departamento de San Pedro, donde el trabajador vivía con su esposa y sus dos hijos, de 6 y 3 años.

El sacerdote polaco Mietek Ropiñski criticó la inseguridad y aseguró que “estamos a años luz de una verdadera justicia en el país”.

Los allegados del trabajador asesinado se quejaron de la ineficiencia del Gobierno en el combate al EPP y hasta insinuaron la posible conformación de un grupo de civiles que podría entrar a los montes tras los terroristas, ya que según dijeron ni los policías ni militares se animan a hacerlo.

El párroco de General Resquín también resaltó que no son suficientes los buenos discursos de los encargados de la seguridad, si es que no se producen resultados.

Ayer, alrededor de 50 de los 70 trabajadores de la estancia “Lagunita” abandonaron el establecimiento, por temor al EPP. Uno de los empleados renunciantes expresó que lastimosamente hasta el momento no se ve la verdadera intención de las instituciones gubernamentales de desarticular definitivamente la banda terrorista.

La madre del policía secuestrado Edelio Morínigo Florenciano, la señora Obdulia Florenciano de Morínigo, se quejó una vez más de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), bloque que en teoría mantiene como prioridad el rescate con vida de su hijo, pero que en la práctica resultó incapaz de contener la escalada de violencia del EPP.

El grupo criminal, solo en este año, mató a una pareja de alemanes en Yby Yaú y a tres peones y al subadministrador de otra estancia, en Tacuatí. Igualmente, los criminales asesinaron a cinco policías en el último mes.

“Los de la Fuerza de Tarea Conjunta ahora ya ni siquiera vienen a visitarme, seguramente porque no soy ganadera ni narcotraficante. A esa clase de gente sí les visitan, seguro porque ellos les dan dinero y yo no tengo nada”, declaró a nuestro diario la desconsolada madre, quien desde hace 398 días espera la liberación de su hijo uniformado.