En nuestro país no se practica la ciencia, según Tellechea

El doctor Fernando Tellechea Yampey, catedrático de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y de la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción” (UC), señaló que en nuestro país se habla de ciencia, pero no se practica, aunque haya heroicos investigadores que trabajan sin mucho apoyo. Destacó que la venida de Mario Bunge significará un empuje para el fomento de las ciencias y que hoy en día no se puede obviar la filosofía, ya que de lo contrario, en vez de sociedad humana, se tendría solo un zoológico.

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Tellechea Yampey fue también profesor titular durante cinco años de Epistemología de las Ciencias Sociales, en la Universidad de La Plata, Argentina, y colaboró con Édgar Morín en el Congreso Europeo Latinoamericano, llevado a cabo en Bs. As. y París. Es Miembro de Realismo Constructivo de la Nueva Escuela de Viena, liderado por Fritz Wallner. Tendrá a su cargo exponer la realidad de la filosofía y de la investigación social en Paraguay en un encuentro que mantendrá Bunge –quien estará el 17 y 18 próximo en el país– con intelectuales paraguayos.

–En sus inicios, la filosofía fue la madre de todas las ciencias. Pero hoy en día parece estar alejada de varias y el conocimiento se hace más específico. ¿Es así?

–La filosofía sigue siendo un saber multiperspectivo, integrador ; tanto en la época de los griegos como en nuestros días, sigue estando profundamente comprometida con su tiempo, pero debemos aclarar que hoy no puede clausurarse en un academicismo inútil disociado de los problemas sociales.

–De ahí que debe establecer un contacto permanente con la ciencia y la técnica. La filosofía en la actualidad se ha fragmentado entrando en la órbita de las especializaciones. En países del Primer Mundo hay epistemólogos, filósofos éticos, lógicos, filósofos de la educación, filósofos de las matemáticas, del derecho, etc.

–¿De qué le sirve a un médico o a un ingeniero la filosofía?

–Interesante pregunta acerca de por qué la Filosofía en la formación de un médico o un ingeniero. Tengamos en cuenta que ambos son hombres y que en consecuencia tienen numerosas inquietudes filosóficas, cómo responder a preguntas acerca del rol del médico en la sociedad, por ejemplo, o si es que el saber médico es “una forma de poder”. “¿Hay o no una creciente deshumanización de la medicina?”, es otra inquietud que tienen. Además, debemos destacar que los problemas de la bioética, solo para mencionar un caso, exigen hoy más que nunca al médico, el estudio de la ética, la axiología, la epistemología y el conocimiento de las “ciencias básicas”.

–¿Y al ingeniero?

–No olvidemos que Wittgenstein fue ingeniero y luego pasó a la filosofía para investigar en principio las obras de Russell y otros, que lo llevaron definitivamente hacia la filosofía. Un técnico, como diría Ortega y Gasset, no tiene por qué ser un “tecnita”, esto afirma el filósofo español cuando se refiere a la barbarie del especialista.

–¿Son necesarios los filósofos en una sociedad?

–La filosofía, históricamente, se ha desarrollado a partir de una justificación de su existencia. No imagino una sociedad sin filósofos, salvo que quiera, a toda costa, transformarse en un zoológico.

–Se suele decir que Paraguay no tiene tradición filosófica, ¿tuvo muchos filósofos el país?

–Nuestro país tiene una importante, aunque poco conocida, tradición filosófica, existe un pensamiento filosófico en Cecilio Báez, Manuel Domínguez y otros novecentistas, además existe una filosofía implícita en la narrativa de nuestros grandes escritores como Roa Bastos, Gabriel Casaccia, Ramiro Domínguez y otros. En ámbitos académicos y ya en el periodo de “normalidad filosófica” debemos recordar a los doctores Adriano Irala Burgos, Juan Santiago Dávalos, Secundino Núñez, Laureano Pelayo García, Vicente Sarubbi y otros.

–¿Es Mario Bunge uno de los principales filósofos de nuestra época?

–Filósofo y físico destacado internacionalmente. Bunge, investigador y ensayista, es autor de una vasta obra que ha sido traducida a más de una docena de idiomas y que resultan insoslayables dentro del pensamiento contemporáneo, especialmente el área de la reflexión sobre la problemática científica. A propósito, el tema de la investigación científica debe constituir el centro de un amplio debate hoy en nuestras universidades que “coquetean” de modo nominalista sobre el “currículum por competencia”, sin una reflexión sobre sus implicancias epistemológicas y antropológicas; la obra de Bunge puede servir de guía, en tal contexto para el análisis de estas cuestiones.

–¿Por qué es importante su visita al Paraguay?

–La visita de Bunge a nuestro país puede ser beneficiosa para alentar el conocimiento de la ciencia. En Paraguay se habla mucho de la ciencia, pero no se la practica, pues, se la desconoce, salvo la heroica tarea de pocos investigadores que deben lidiar con la escasez de recursos para la investigación.

–Además nuestras universidades están “huérfanas” de una cientificidad mínima, se van convirtiendo aceleradamente en “inmensas cajas registradoras” que solo piensan en términos de un burdo utilitarismo.

–Su visión y militancia contra las pseudociencias son muy conocidas. ¿Es necesario que un filósofo combata al pensamiento mágico?

–Bunge ha insistido siempre en la relevancia que tiene combatir el pensamiento mágico y las pseudociencias. Ocurre que el curanderismo, la astrología, el espiritismo y las mancias en general generan una acentuación de la pobreza en países subdesarrollados como el nuestro, donde lo poco que alcanza el pobre lleva a los bolsillos de estos “farsantes” del pseudosaber.

–Se fija especialmente en el psicoanálisis. Al igual que en Argentina, en Paraguay la corriente clásica freudiana tiene muchos seguidores. En un periodo donde la neurociencia está avanzada y la psicología lucha por su estatus científico, ¿por qué continúa fuerte el psicoanálisis?

–Con respecto al psicoanálisis, tan vapuleado en las obras de Bunge, Popper y otros, creo que la crítica ha apuntado a sus puntos más débiles. No se puede postular la ciencia y hablar de “interpretación de los sueños”, componente del cuerpo teórico freudiano.

–Dejemos a los astrólogos y quiromantes estas prácticas. ¿Cómo defender la cientificidad de una teoría considerando que es fundamental interpretar el Complejo de Edipo? ¿Se debe, acaso poner en el mismo plano una teoría que busca ser científica con la mitología? El Yo, Súper yo, el Ello, etc., ¿no son acaso “hipótesis fantasmales” sin posibilidades de contrastación fáctica? Creo que la crítica de Bunge es sólida y plausible en estos aspectos.

–También señala o cuestiona que muchos filósofos no entiendan de ciencia y viceversa. ¿Eso está cambiando?

–Considero que tiene razón Bunge cuando señala que hay filósofos que desconocen la ciencia y científicos que ignoran la filosofía. Estimo que el filósofo actual no puede ignorar los avances del conocimiento científico, como dije antes, pues puede convertirse en especialista de un saber momificado y alejado de la realidad, así también la ciencia se empobrece sin el conocimiento de sus fundamentos filosóficos.

–¿Cuál es el futuro de la filosofía?

–Lo único que puedo decir con respecto al futuro de la filosofía, y sin hacer futurología pseudocientífica, es que mientras el hombre necesite comprender algo más acerca de su razón de ser en el mundo, habrá filosofía y si quisiera negar la importancia de la filosofía, tendrá que filosofar.
Próxima nota: Entrevista al investigador Antonio Cubilla.

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