Entre el olvido y el miedo

A unos 320 kilómetros de Asunción, en la frontera seca con Brasil, Ypejhú es considerado un punto clave para el paso del narcotráfico desde Paraguay. Durante años ese fue el feudo del clan liderado por Vilmar “Neneco” Acosta Marques.

Cuatro años después del asesinato de Pablo Medina, el pequeño distrito sigue debatiéndose entre el olvido por parte de las instituciones del Estado y el miedo a la violencia del narcotráfico.

La comisaría local cuenta con apenas 10 efectivos y hace algunas semanas se retiró a todos los agentes del Grupo Especial de Operaciones (GEO) que se encontraban asignados allí.

Los homicidios siguen en la zona, donde no existen oportunidades laborales. Varios pobladores se dedican al cultivo de marihuana. “No hay fuentes de trabajo lícito. Esa es la realidad. Si hubiera una alternativa válida muchos dejarían de trabajar en ese rubro (cannabis)”, relató el concejal municipal Catalino Cardozo a ABC TV durante un recorrido por Ypejhú.

Hoy, gran parte de la población de la zona depende económicamente de forma directa e indirecta de las ganancias que genera el narcotráfico. “Indirectamente, a todos llega la parte económica”, insistió Cardozo.

Por su parte, Fanny Fernández, viuda del exintendente Julián Núñez, también asesinado por el clan Acosta, lamentó que la ausencia del Estado haya convertido a Ypejhú en un distrito sumido en la desesperanza. “No hay futuro”, dijo.

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