La Policía Nacional y funcionarios del Ministerio Público encontraron los escritos en el campamento montado por el grupo criminal autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) dentro de la propiedad de Alejandro Ramos Morel, el 4 de agosto de 2009, inmueble que está ubicado en la localidad de Ybyraty, distrito de Horqueta, Concepción. Ramos, un exdirigente de la Organización Campesina del Norte (OCN), es considerado uno de los líderes del EPP, supuestamente con sólida formación ideológica.
Para los investigadores de los organismos de seguridad, los documentos que dejaron los miembros de la banda delictiva son reveladores y han sido de gran ayuda para conocer sus movimientos.
Según los datos que se pueden deducir, el EPP efectivamente “lava” el dinero en operaciones comerciales como la instalación de un aserradero, el cultivo de varios rubros, entre otras “inversiones” que realizan. Para quienes investigan al grupo extremista de izquierda desde hace varios años, no existen dudas sobre el movimiento que transcriben en sus anotaciones que son reveladoras y que en su escritura son muy cuidadosas en varios sentidos, pero no a la hora de detallar sus ingresos y egresos.
El uso de claves es permanente entre los milicianos del EPP cuando se trata de negociar la liberación de las personas a las que secuestraron, como sucedió en los casos de Cecilia Cubas, a quien la llamaban “la fruta”, y al ganadero Fidel Zavala, como “teju”.
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Asimismo, se han encontrado entre las pertenencias de Gabriel Zárate Cardozo, alias comandante “Simón”, unas hojas en las cuales se consignan las claves de comunicación interna que usaban los del EPP. Este cabecilla del grupo fue abatido por la Policía Nacional en setiembre de 2010 en Sidepar 300, departamento de Canindeyú.
Datos reveladores
En los escritos encontrados en el 2009 se pueden notar que el EPP desnuda su movimiento interno. Los investigadores que analizaron las anotaciones han descartado que se trate de apuntes que se hayan hecho en clave para despistar.
En el mismo lugar se produjo el hallazgo del material considerado como el “manual del EPP” y los 28.000 dólares que formaban parte del pago por el rescate del ganadero y exintendente de Tacuatí, Luis Lindstron, a quien secuestraron el 31 de julio del 2008 y liberaron el 13 de setiembre del mismo año. Finalmente, lo asesinan el 31 de mayo último. Dentro del anotador se pueden encontrar detalles de la compra de alimentos, municiones, armas, entre otras cosas, que demuestran fehacientemente que todo lo escrito no puede considerarse como datos no auténticos, según los investigadores.
Banda recauda en dólares
El EPP, en principio conocido por la “banda de Choré”, ha logrado importante financiamiento mediante sonados casos de secuestros cometidos desde los inicios del 2000 y en los que sus integrantes lograron millonarios montos de rescate. En el plagio de María Edith Bordón de Debernardi, retenida desde noviembre del 2001 al 19 de enero del 2002, cobraron un millón de dólares, pero se recuperaron unos 400 mil dólares. En el secuestro de Cecilia Cubas, capturada en setiembre del 2004 y hallada muerta en febrero del 2005, habrían obtenido 300 mil dólares en concepto de “impuesto”. En el secuestro de Luis Lindstron, ocurrido el 31 de julio, unos 120 mil dólares, y en el de Fidel Zavala, 550 mil dólares.
