Experto en infiltración bolivariana es el que maneja los “maletines” de Chávez

El embajador de Venezuela en Brasil, Maximilien Sánchez Arveláiz, quien estuvo mimetizado entre los cancilleres que llegaron a Asunción el pasado 21 de junio, ya había estado en nuestro país en diciembre de 2011, a fin de reunirse con referentes políticos de la oposición para lograr la aprobación del ingreso de Venezuela al Mercosur. Periodista venezolano relata que Sánchez Arveláiz habría ofrecido gran cantidad de dinero a los legisladores paraguayos.

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La versión de López Ballesteros cobra verosimilitud cuando legisladores paraguayos, como Zulma Gómez (PLRA) y Juan Carlos Galaverna (ANR), denunciaron públicamente que recibieron ofrecimientos de dinero para acompañar el ingreso de Venezuela al Mercosur.

Sánchez Arveláiz, actual embajador de Venezuela en el Brasil, es considerado el “mimado” de Hugo Chávez, y lo califican como el estratega clave del plan chavista en el Cono Sur, mientras que sus detractores dicen que no es más que un agitador experto en infiltración bolivariana en el exterior.

Este diplomático volvió el pasado jueves 21 a nuestro país, junto a los cancilleres del Unasur. Vino con el propósito de reportar a Chávez los pormenores de lo que estaba sucediendo en el país con la amenaza del juicio político a Fernando Lugo. Además, trajo la misión de coordinar con “grupos sociales” locales una confrontación para defender a quien estaba por ser defenestrado.

Maneja los famosos “maletines”

Sánchez Arveláiz operó en el Brasil con la disposición de recursos financieros provenientes del chavismo y así logró vínculos con la intelectualidad brasileña y personajes oscuros de la política de ese país.

Serían varios los actores brasileños que le brindaron su apoyo y ayuda: el Movimiento de los Sin Tierra (MST); Joao Pedro Astedille, Fernando Morais y José Dirceau.

Sánchez Arveláiz fue primero trasladado al Brasil como ministro consejero y comenzó su trabajo junto al entonces embajador Julio García Montoya. El hombre fue acusado de desacreditar el trabajo del entonces embajador ante las autoridades de Caracas. Luego se convirtió en el hombre de contacto del presidente Lula y Dilma Rousseff (entonces candidata) con el presidente Chávez.

Según cuenta el periodista de El Universal, el diplomático, en otra gran tarea de articulación, logró grandes sumas de dinero para grupos como el liderado por Ignacio Ramonet y por Mark Wisbrot, del Center for Economic and Policy Research (CEPR), con sede en Washington.

Relata López Ballesteros que actualmente Sánchez Arveláiz trabaja en la estrategia de encontrar un periodista brasileño que escriba y genere la matriz de opinión de que el Congreso de Paraguay le solicitó a Venezuela dinero para aprobar su ingreso al Mercosur. Coincidentemente, el presidente Hugo Chávez manifestó ayer que senadores “golpistas” le solicitaron dinero (Leer Pág. 3).

Lo cierto y lo concreto es que el “mimado” de Chávez fue creando círculos bolivarianos en la región.

Su primera tarea comienza en juntarse e identificarse con movimientos sociales que indirectamente terminan apoyando el proyecto chavista bajo un engañoso ropaje democrático. Para esta misión no se escatiman recursos económicos, ya que destinan millones a las campañas que van desde financiar proyectos de sindicatos y comprar conciencias.

Hoy día, Sánchez Arveláiz ya se ha ganado la fama de ser el “Goebbels bolivariano”, por su estrategia manipuladora de imponer la revolución bolivariana.

Se jugaron a dos puntas

Según versiones recogidas del luguismo, Maximilien Sánchez Arveláiz, por instrucciones de Hugo Chávez, habría jugado a dos puntas. Es decir, por un lado operó para que sectores sociales resistan en favor de Lugo, pero por otro lado, lanzó ofrecimientos a senadores de la oposición para acompañar el juicio político. Todo con un único propósito: lograr el ingreso de Venezuela al Mercosur.

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