CAACUPÉ, Dpto. de Cordillera (Desiré Cabrera, de nuestra redacción regional). “El Gobierno sabe lo que tiene que hacer: desarrollar la zona con los planes sociales, de producción, de salud y con más énfasis en la educación, que en gran parte están (los planes) abandonados”, expresó Giménez al ser consultado qué debería hacer el Gobierno ante los crímenes de grupos terroristas como el EPP. Fue tras celebrar la misa de los domingos en esta ciudad.
El obispo, acto seguido, enfatizó que la Iglesia Católica también sabe lo que tiene que hacer y es dar una buena evangelización al pueblo para evitar que el mal siga avanzando.
En la misa, Giménez dedicó casi toda su homilía a reflexionar sobre los dos atentados perpetrados en San Pedro y Amambay y que dejaron como resultado el asesinato a balazos de cinco policías. Afirmó que solo la semana pasada se vivían momentos maravillosos con la presencia del papa Francisco en el país, pero que, sin embargo, ahora parece ser que un estado de depresión se ha apoderado del país ante acontecimientos muy dolorosos, que calificó de extrañamente inhumanos. Agregó que estos hechos deben llamar a una profunda reflexión, por la extrema violencia y ensañamiento.
“Después de estos acontecimientos maravillosos vividos con el Papa, pasamos a momentos muy dolorosos de asesinatos entre paraguayos, que nos tienen que llamar a recapacitar, meditar, hacer una evaluación si qué es lo que está pasando entre nosotros, como Iglesia y como nación”, dijo el obispo
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Expresó que hay muchos que andan errantes y sin rumbo, desesperanzados, y eso se nota porque solamente cuando hay desesperación se suceden acciones como los crímenes últimos. Giménez leyó una parte de un comunicado de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), en que los obispos expresan su “condolencia, solidaridad y cercanía espiritual con los familiares y camaradas de las víctimas y elevan oraciones por los fallecidos para que el Señor los reciba en su gloria y pide consuelo para sus seres queridos”. Finalmente, el obispo indicó que “aparte de que existan muchas causas (de los crímenes), sociales, económicas o ideológicas, es una prueba palpable de la existencia del maligno, que según la definición de Jesucristo es homicida desde siempre”.
