21 de junio de 2008 - 09:06
La apetecida inamovilidad debe abolirse
Este artículo tiene 17 años de antigüedad No hay teoría en el mundo que pueda justificar o argumentar fehacientemente la inamovilidad de cualquier autoridad. Este criterio es un engendro nefasto y retardatario que ya generó ingentes perjuicios a la Nación, con profundos daños colaterales para la nueva generación de paraguayos. Esta manera o actitud son rémoras del pasado que convirtieron al país en el más atrasado de Sudamérica. Sin vuelta de hoja, es una concepción sectaria que tambalea por su propia inconsistencia. Cualquier vestigio de perpetuidad es atentatorio contra el sentido común de las personas.