“La política devoró a las mejores mentes en Paraguay”, dice Cubilla

El Dr. Antonio Cubilla, Premio Nacional de Ciencias, aseguró que la política devoró a las mejores mentes en el Paraguay, a la vez de indicar que falta mayor inversión en ciencia y tecnología. El investigador indicó que las universidades de la región se convierten en simples “máquinas de repetir”. Cubilla acompañará en la mesa al filósofo Mario Bunge durante un encuentro con científicos.

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El Dr. Antonio Cubilla es médico e investigador formado en la Universidad de Cornell, Estados Unidos, es profesor emérito de Patología de la UNA y director del Instituto de Patología e Investigación.

En 2002 obtuvo el Premio Nacional de Ciencias, también le fue adjudicada la medalla KOSS de la Sociedad Internacional de Patología Urológica (2012) “por sus contribuciones fundamentales a la patología del cáncer de pene”. Cubilla formará parte de la mesa de honor que compartirá el filósofo Mario Bunge en un encuentro privado con científicos el próximo 18 de octubre en Asunción.

–¿Cuál es la situación actual de la ciencia y la investigación científica en Paraguay?

–Ciencia e investigación científica son intercambiables, pues la una no existe sin la otra. Existe poca ciencia en el Paraguay, pero la que hay es buena. Su mayor dificultad es que la investigación no está institucionalizada, aun dentro de la universidad y como en los tiempos protocientíficos, mucha se realiza fuera de la universidad.

–¿Se debe invertir más en investigación científica y tecnológica?

–Por supuesto que sí. Pero, antes de grandes inversiones, se debe identificar y estimular a sus investigadores, porque es desde allí que se iniciará el crecimiento científico. El PRONII del Conacyt es un buen inicio y está amenazado.
Lleva muchos años una buena formación, y un científico se origina en otro científico en un largo proceso de mentorazgo. Estos identificarán a su vez los problemas básicos del conocimiento o de la sociedad y buscarán las soluciones, porque mucha ciencia se origina en la observación y en la identificación de problemas.

–¿El Conacyt ayuda entonces a la producción científica local?

–Creo que el Conacyt dificultosamente va emergiendo como institución de seriedad administrativa. Necesita clarificar su misión y encontrar ese equilibrio necesario entre ideas que promocionan las ciencias fundamentales y las aplicadas.
Necesita comprender que hoy día no es fácil separar la ciencia de la tecnología, como yo mismo lo creía hace unos años y que hay varios caminos hacia el descubrimiento como lo explicara con tanta sencillez y profundidad Stokes en su librito “El cuadrante de Pasteur”. Por supuesto que su financiación actual es misérrima.

–Durante su discurso al recibir el Premio Nacional de Ciencias, en 2002, dijo que el ser político abruma al ser intelectual. ¿Eso sigue igual en Paraguay?

–La política ha devorado a las mejores mentes en el Paraguay, no solamente en el área científica sino en las humanidades. En las profesiones, he escrito sobre médicos políticos, mentes relativamente brillantes, algunas pudieron haber sido útiles a la ciencia, pero al no encontrar instituciones o profesores motivantes, se han volcado a la política.

Otro fenómeno en el Paraguay, cementerio de científicos, son las organizaciones no gubernamentales, aprecio sus trabajos, que no se malentienda, pero jóvenes y no tan jóvenes con impecables credenciales formativas de investigación en grandes universidades del mundo se han convertido en productores de largos y aburridos informes pseudocientíficos para organismos internacionales y el Estado, perdiendo el país su potencial para avanzar nuevas ideas.

–La ciencia fue concebida dentro de la filosofía y hasta su propia denominación tiene base filosófica. ¿Deben seguir colaborando ciencia y filosofía?

–La ciencia y la técnica, siguen siendo filosofía. No me atrevo a definir estos dominios, pero el tratar de comprender cómo se produce el conocimiento, los modos de llegar a los descubrimientos u observaciones originales, los mecanismos que intervienen en la producción de nuevos objetos, forman un corpus que pondrían entenderse como filosófico.

–¿Los científicos saben de filosofía en el Paraguay?

–No sabría con certeza. En tiempos anteriores ciencia y filosofía eran una sola. No existía la palabra ciencia, se la llamaba filosofía natural. Luego advino la superespecialización. En general, un científico practicante no está muy interesado en dicha disciplina, hay excepciones, el Dr. Peter Medawar, premio Nobel en Medicina, fue uno de ellos. Algunos filósofos que provienen de las disciplinas más duras, el propio Bunge, Popper, Kuhn.

–¿Es Mario Bunge uno de los principales filósofos de la ciencia de toda la historia?

–Estimaría que sí. Su obra es enorme y compleja. Para mí Bunge fue fundamental, porque me dio la fuerza para poder hablar en pro de la ciencia en un país científicamente marginal como el Paraguay. También explicó la universidad ideal para los científicos en los países del Tercer Mundo.

–¿En qué podría beneficiarnos su visita?

–Su gran experiencia de aconsejar cómo mejorar la ciencia y la universidad en países como el nuestro. Hay un librito que lo tengo en mi cabecera que se llama Vistas y Entrevistas, sin desperdicio. Aunque parezca presuntuoso, estamos más cerca de Argentina y Brasil que estos de los países del Primer Mundo en materia científica.

–El Dr. Bunge critica al sistema de educación universitaria de América Latina. Fustiga la falta de investigación y la importancia que se le da a la memorización. ¿Esto está cambiando en la región?

–Comparto sus ideas. Mi primer artículo crítico de la universidad hace muchos años en el Suplemento Cultural de Última Hora se denominaba “La universidad y la pseudouniversidad”, la que no investiga, decía, no es universidad. Lo saqué de Bunge.

Eran tiempos duros y ardua la tarea. Duras fueron mis palabras de crítica a la universidad, pero ya no pienso tanto así, con los años me volví más tolerante con la mediocridad, pero sirvió en el momento. Siento hoy un despertar. También en la región, aunque no en la medida suficiente. La universidad latinoamericana es un producto de su triste historia de rechazo a la actividad creativa. Es una máquina de repetir.

–¿Cuál es, a su parecer, la situación de las universidades paraguayas?

–Hoy, creo que la realidad en el Paraguay es otra, existe una miríada de modelos diferentes, que pudieran agruparse en dos, la típica de docencia, como la Universidad Nacional de Asunción y la Católica, y las universidades privadas lucrativas (for profit) que son mayoría en todo el territorio nacional.

Entradas para ver a Bunge

La Asociación Paraguaya Racionalista, Apra, organizadora de la venida de Bunge a nuestro país, informó que todavía quedan cupos disponibles para asistir a las conferencias del físico y epistemólogo argentino-canadiense. La primera será sobre “Pseudociencias sociales”, en la Universidad Iberoamericana, el jueves 17 de octubre, a las 18:30, mientras que la segunda, que tratará sobre “Pseudociencias naturales”, se hará el viernes 18, en la Universidad Autónoma de Asunción, también a las 18:30.

El costo de las entradas para profesionales es de G. 100.000 para ambas presentaciones, mientras que para estudiantes, hasta 30 años de edad, alcanza G. 50.000. Los interesados deben inscribirse en la web de la fundación escéptica www.apra.org.py/mariobunge

Bunge se reunirá, además, con filósofos, psicólogos, científicos e investigadores sociales en la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas de la Universidad Católica de Asunción y en la Sociedad Científica del Paraguay. Para tener más detalles se puede llamar al 0981-134876.

La agenda del pensador también incluye visita a museos y a la ciudad de San Bernardino, donde estuvo por primera vez en 1930. Además, Apra manifestó que el prestigioso filósofo aceptó la membresía honoraria de la organización escéptica paraguaya.

La fundación resaltó que durante el año vino desarrollando el Café Escéptico y el ciclo de charlas sobre Pseudociencias, para promover la ciencia y el debate en nuestro país.

equintana@abc.com.py

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