Los hechos de mayo de 2010 no pueden explicarse sin recurrir a un análisis de lo que ocurría en el Viejo Mundo en aquellos días o poco antes. Muchos fueron los factores que confluyeron para influir abiertamente en la Independencia americana, entre ellos el que tuvo lugar en Buenos Aires en 1810 y que incidieron directamente en los hechos que se vivieron en el Paraguay un año después.
Uno de aquellos factores fueron las nuevas ideas que iban surgiendo y que fueron ganando espacio en Europa. Efectivamente, desde el siglo XVII había surgido, heredero de la liberación y exaltación del hombre por el Renacimiento, un estado de opinión que fue afianzándose en el siglo XVIII y que fue conocido como la Ilustración, la "liberación del hombre de su culpable incapacidad" como la definió el filósofo Immanuel Kant, que sintetizó en una visión universal las ideas sobre Dios, la razón, la naturaleza y el hombre.
Se plasmó en un movimiento intelectual que inspiró avances revolucionarios en el arte, la filosofía y la política.
La razón por sobre todo
La Ilustración daba suma importancia a la razón y sus posibilidades para transformar y organizar la sociedad. Para este movimiento el pasado no determinaba de forma inexorable la evolución de la humanidad, sino que ella se basaba en la conciencia de los hombres sobre sí mismos, su inteligencia y su libre albedrío. Era contraria a todo dogmatismo, por lo tanto se contraponía al absolutismo monárquico y al dogmatismo religioso.
Los logros científicos que venían desarrollándose desde el Renacimiento llevaron a concebir el universo como una realidad dinámica regida por leyes que la razón podía desentrañar y explicar. Por otra parte, se postuló el "deísmo", según el cual Dios era el "arquitecto del universo", el creador de las leyes universales, pero que no intervenía directamente en él. Estas ideas tuvieron sus negadores y detractores, mientras otros radicalizaron sus concepciones y se hicieron ateos.
Todas estas ideas llevaron a pensar que la humanidad era producto de un "progreso histórico", fruto de sus propios esfuerzos y de la razón humana y no de un plan divino. Se generó la idea de "humanidad" integradora de los pueblos, por encima de cualquier situación o circunstancias.
Las diversas realidades de cada país europeo marcaron las características de esta tendencia ideológica. Una Francia gobernada por un sistema monárquico absolutista llevó como resultado una Ilustración más anticlerical y política, diferente a la desarrollada en una Inglaterra con una monarquía liberal. En Alemania, por su parte, los debates se centraron en torno a la metafísica y la religión.
Tendencias
Fruto de la Ilustración fueron las primeras teorías modernas secularizadas. Empezaron a ser rechazadas las explicaciones escolásticas del mundo. Los objetos del entendimiento no podían ser entidades constituidas previa e independientemente de él ni tampoco ideas innatas. Estas ideas abrieron paso a una nueva visión de la ética y de la sociedad, cuya correcta y justa ordenación dependería solo de la razón humana.
Las realidades dispares de los diferentes países marcaron, como dijimos, las características de la Ilustración. En Francia, donde la organización política era inflexible, absoluta, la reacción contra la rígida jerarquización y desigualdad desembocó, inexorablemente, en ideales revolucionarios. Algunos de sus mentores postulaban un liberalismo garantizado por la separación de los poderes en ejecutivo, legislativo y judicial. No faltaron quienes atacaban abiertamente el absolutismo o propugnaban el imperio del orden y de una sociedad regida por el ejercicio de la libertad.
Figuras de la Ilustración
Algunos de los principales representantes históricos de esta nueva concepción o movimiento intelectual fueron Kant, Voltaire, Diderot, DAlembert, Rousseau, Wolff, Lessing, el italiano Vicco, los españoles Jovellanos y Feijoo.
Campo propicio
Las ideas de la Ilustración prendieron fuertemente en Francia, Inglaterra y Alemania. Más tímidamente en Italia y España.
Las nuevas ideas tuvieron un inusitado arraigo en las colonias hispanoamericanas, donde contribuyeron decididamente a formar el pensamiento de los líderes independentistas. Los acontecimientos que tuvieron lugar en América estuvieron, en gran parte, inspirados por estas ideas, que constituyeron uno de los factores determinantes para la transformación política, económica y social del continente.