Libaneses considerados sospechosos en la región

El libanés Assad Ahmad Barakat es para la oficina antiterrorista de la Policía uno de los supuestos jefes financieros del Hizbulá en la zona de la Triple Frontera.

Su hermano Hatem Barakat es a su vez sospechoso de integrar uno de los circuitos de recaudación de fondos utilizados para financiar la lucha islámica en Medio Oriente.

Las actividades del "clan Barakat" fueron descubiertas años después de que investigaciones iniciadas tanto en Paraguay, como en Brasil y Chile, confirmaran la existencia de indicios de que el grupo remesaba fuertes sumas de dinero desde bancos de la Triple Frontera.

Las pesquisas hechas en el Líbano detectaron que los fondos remitidos por los Barakat fueron a parar a cuentas bancarias abiertas por la organización terrorista proiraní Al-Mukawama.

El líder de esta facción, Hassam Nasrallah, agradecía a Barakat -a través de notas firmadas- por los aportes enviados desde la región de la Triple Frontera.

Hatem Barakat, quien ahora soporta juicio oral acusado de falsificación en Ciudad del Este, fue incluido en la investigación abierta para descubrir a la organización que perpetró el ataque contra las instalaciones de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires, en julio de 1994, con un saldo de 86 muertos y más de 100 heridos.

El libanés Sobhi Mamoud Fayad es otro de los supuestos responsables de colectar fondos para la causa islámica. Está condenado por evasión al igual que Assad Ahmad Barakat.
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