Para el rechazo y archivamiento de la controvertida ley de Colegiación Profesional, eran necesarios 53 votos, es decir, mayoría absoluta de dos tercios. Finalmente, hubo 45 votos, a pesar de que las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Legislación aconsejaban por unanimidad ratificar el rechazo y a pesar de que el único diputado que defendía la aprobación era el colorado José María Ibáñez.
De acuerdo al registro de votación, 8 senadores colorados votaron a favor del proyecto de ley y otros dos colorados se abstuvieron.
También el registro de la sala de control consignó que 8 diputados que estaban presentes no votaron (ver cuadro en esta página), es decir, no asumieron ninguna postura, ni siquiera la de abstenerse.
Excusas
De acuerdo a las consultas realizadas a los afectados, los diputados colorados Celso Troche y Elio Cabral dijeron que tuvieron que salir de la sala por motivos particulares y no se encontraban en el momento de la votación. Una excusa similar fue la del liberal Dionisio Amarilla, quien apuntó que por problemas de salud debía salir de a ratos y justo cuando se votó no estaba en la sala.
Por su parte, el diputado Ricardo González, del Partido Encuentro Nacional (PEN), reveló que tanto él como su colega de bancada Hugo Rubin no votaron en forma adrede. Indicó que estaban a favor de la ley y, como se necesitaban 53 votos, una forma de contribuir a que la ley se sancionara era no votar. Indicó además que se habían comprometido a respaldar el proyecto con representantes de algunos colegios de profesionales existentes como el de los abogados y las enfermeras.
Consultado si no era más sincero votar a directamente a favor de la ley, González reveló que hubo muchas presiones para rechazar la ley, inclusive en el mismo momento de su tratamiento. Al respecto, señaló que durante la sesión, tanto Rubin como él recibieron llamadas pidiéndoles que votasen por el rechazo de la normativa.
El recurso de estar presente y no votar, o sea no asumir postura sobre un proyecto puesto a consideración del pleno, no figura en el reglamento interno. En el artículo 129 del mismo dice: “toda votación será afirmativa, negativa o en blanco”.
A pesar de esto, la práctica de no votar en ningún sentido es recurrente en las sesiones, sin que el presidente de la cámara o algún legislador les llame la atención sobre esta actitud antirreglamentaria.
