En las comunidades la gran emergencia es el hambre

Las comunidades indígenas del Paraguay están padeciendo una situación de extrema calamidad. Atravesando la peor crisis de la extrema pobreza debido a las medidas impuestas en el contexto de la covid-19. Están, a la suerte, frente al virus como frente al hambre que ya empezó a recorrer los territorios. Ayuda del Gobierno nunca llega.

Beatriz Rivarola, de la comunidad Tekojoja de Jasy Kañy.
Beatriz Rivarola, de la comunidad Tekojoja de Jasy Kañy.Archivo, ABC Color

La Organización de Mujeres Campesinas e Indígenas (Conamuri) emitió un comunicado en el que manifiestan que la cuarentena es una medida de prevención acertada, pero el Estado viene arrastrando décadas de miseria impuesta, de exclusiva responsabilidad de los Gobiernos de turno, acostumbrados a la corrupción, la desigualdad y la impunidad.

“La crisis del coronavirus afecta a muchas familias que han quedado en desamparo al perder su mínima fuente de ingreso. Las comunidades indígenas estamos, literalmente, a la suerte, tanto frente a la pandemia como frente al hambre que empieza a recorrer los territorios. En circunstancias normales, el INDI y las gobernaciones se desentienden de los pueblos indígenas, y eso ya de por sí es criminal, en este escenario desalentador es empujarnos a la extinción definitiva. Por eso, de continuar la falta de respuesta por parte de las autoridades nacionales, saldremos a movilizarnos en los siguientes días. Si la situación sigue este mismo ritmo, el coronavirus será el desafío menor con el que nos encontremos los pueblos indígenas, al estar en completo desamparo, sin alimentos, sin medicina, sin posibilidad de salir a buscar lo que se necesita para subsistir”, dice parte de su comunicado.

Señalan además que “el Estado siempre ha ignorado las necesidades de los pueblos indígenas”. Exigen a las autoridades el cumplimiento de sus compromisos con los pueblos indígenas, según el Convenio 169 y demás instrumentos legales, de ampararlos, sobre todo en las circunstancias actuales.

Bernarda Pesoa, lideresa de la comunidad Toba Qom del Chaco comentó que solo cocinan una sola vez al día y a la noche solo le dan de cenar a los niños. “La asistencia de la SEN no llegó. Ahora en la comunidad hay hambre. Somos 321 familias en total las que estamos pasando por eso. En cada familia hay 6 a 7 personas. Hay un poco de pesca. Agua no nos falta, tenemos tajamares. El gobernador nos dice que no hay aún nada de emergencia”.

“En el caso de las familias indígenas, estos subsidios no nos alcanzan porque la mayoría recibe cada dos o tres meses el aporte de Tekoporã, transferencia monetaria condicionada, y por esa misma razón son excluidos de la lista de beneficiarios. La asistencia debe partir del Instituto Paraguayo del Indígena (INDI) en forma de víveres y mercancías, pero esto no llega a las comunidades”, criticó Bernarda Pesoa.

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