Mujeres construyen liderazgos colectivos durante la cuarentena

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Gabriela Schvartzman, feminista y politóloga.
Gabriela Schvartzman, feminista y politóloga.

Ante la emergencia sanitaria y la falta de alimentos, las ollas populares surgen como respuesta primaria. Esto denota cómo las mujeres construyen liderazgos en situaciones críticas. En ocasiones se invisibiliza el valor político de estas y otras formas de dar respuestas porque nacen de la posición histórica de las mujeres frente a las crisis y se contraponen al discurso épico de “la guerra contra la pandemia”.

La feminista y politóloga Gabriela Schvartzman y Ana Galeano, feminista y socióloga, analizan el contexto actual y social en el que vivimos y las consecuencias que generó el covid-19.

En Paraguay se multiplican las ollas populares y las redes solidarias lideradas por mujeres, para dar una respuesta a la crisis económica y alimentaria que se desata con las medidas de aislamiento social.

“La pandemia del covid– 19 como fenómeno biosocial tensa al máximo la capacidad de respuesta de los Estados dejando ver sus limitaciones, al tiempo que evidencia la potencia que tiene lo vincular y comunitario para el efectivo cuidado de la vida, desde una politicidad diferente a la de las grandes estructuras institucionales”, refiere Schvartzman.

Mirada internacional

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A modo de ejemplo, a nivel internacional, los jóvenes desinfectan las instalaciones del metro en Santiago de Chile, con el fin de cuidar a la clase trabajadora que debe desplazarse cotidianamente aún en cuarentena.

Pobladores de la favela Paraisópolis, la más grande de São Paulo, dan ejemplo de organización para el cuidado de la salud en la comunidad, las mujeres están al frente de la provisión de alimentos y promueven la confección de barbijos como generación de ingresos para las que han quedado sin empleo.

La Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) de Misiones, Argentina, distribuye gratuitamente kilos de hortalizas en localidades necesitadas de la provincia.

Acción comunitaria

En un contexto como el actual, para ganar la “guerra” contra el covid-19, inevitablemente habrá, de hecho ya hay, bajas civiles.

“Por otro lado, la potencia política de los cuidados, supone una clave peligrosa para un sistema que históricamente devaluó el ámbito doméstico y privado confinando a las mujeres. Esta politicidad es potente porque revela que la fuerza está en lo colectivo, en una economía que no se basa en la acumulación por mérito individual, sino en la socialización y en el compartir: para todas y todos”, dice Galeano. Esta afirmación se apoya en una concepción pragmática para responder a las necesidades cotidianas y construye liderazgos colectivos, horizontales, con muchos rostros de mujeres, protagonistas de las redes solidarias en la ciudad y en el campo.

“Este sujeto colectivo y plural se encuentra abocado al presente, en el que no hay tiempo para la muerte, porque quizás la muerte siempre fue una posibilidad latente día a día, en el bañado o en un asentamiento del interior”, agrega.

De cara a la construcción colectiva

“Quizás esta pandemia nos recuerde lo plurales que fuimos y que somos, que podemos construirnos y apoyarnos en nuestros conocimientos, en redes solidarias, mercaditos locales, almacenes de consumo, a nivel barrial y comunitario, que fuera de los márgenes del Estado no está la nada, sino la potencia de una nueva politicidad que puede revolucionar al mundo desde el cuidado de la vida”, finaliza.