Amigos, trigo limpio

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Misterioso como el amor, la amistad es un sentimiento que pocos pueden definir exactamente o que cada uno explica según su experiencia. Hay distintas edades y maneras de ser amigos. Hoy es un día ideal para reflexionar sobre un lazo de energía y riqueza. “La vida sin amigos sería muy pobre y desdichada”, apunta la Dra. Susana Vázquez.

Amigo verdadero es ese otro ser con quien nos identificamos en la calma y la alegría, sin presiones ni estrés. ¿Un niño y un anciano pueden ser amigos? ¿un perro puede ser nuestro amigo? ¿es posible vivir sin relaciones de amistad? “En la novela ‘El viejo y el mar’, de Hemingway, Santiago, un viejo pescador, a quien por la edad merman las fuerzas para hacer su trabajo, es ayudado por un joven, Manolito, quien lo admira mucho y le brinda una amistad incondicional. Esta historia nos enseña a apreciar la gran sabiduría y fuerza espiritual que tienen los ancianos. Valores como el respeto, la solidaridad y la perseverancia son las características principales de cada uno de los protagonistas a pesar del abismo generacional. Otra historia muy conmovedora de amigos que vienen de situaciones muy diferentes es la de la película ‘El niño con el pijama a rayas’, narrada desde la óptica inocente de Bruno, hijo de un oficial nazi que se muda con su familia al campo de exterminio de Auschwitz. Bruno traba amistad con Samuel, niño judío que vive al otro lado de la verja. En tal sombrío lugar nace la amistad y comparten comida, juegos y risas. Al final, el destino hace que mueran juntos”, rememora la psicóloga Susana Vázquez para ilustrar nuestro tema. Y agrega: “También nuestras mascotas son grandes amigos con los que compartimos alegría y amor incondicional. Definitivamente, la vida sin amigos sería muy pobre y desdichada”.

–¿Cómo se da el desarrollo de la edad y la amistad?

–Evolucionamos a lo largo del ciclo vital. Por ejemplo, la etapa de los 3 a 7 años, también denominada “compañerismo momentáneo”, se caracteriza por el egocentrismo de los niños que tienen dificultades para entender el “punto de vista” de los demás. Valoran a sus amigos por sus atributos físicos o por sus pertenencias materiales (da más gusto jugar con el que tiene el triciclo que me puede prestar). De los 4 a 9 años es una “relación unidireccional”, los niños piensan que los amigos son solo aquellos que hacen lo que ellos quieren. A partir de los 6 años se comienza a establecer relaciones de reciprocidad en las que cada uno da algo a cambio de algo, aunque siguen los aspectos unidireccionales. El período de los 9 a los 15 años, que incluye parte de la adolescencia, está definido como “relaciones estrechas, mutuamente compartidas”. Son relaciones más comprometidas y exclusivas.

–¿La adolescencia sería cuando más precisamos alguien con quien compartir ideas?

–La etapa joven-adolescente es cuando se necesita de apoyo para hallar una gran liberación a la confusión mental y emocional. En este tiempo los buenos amigos son fundamentales.

–¿Cuándo empezamos a elegir realmente a nuestros amigos?

–Las amistades infantiles nacen por lo general de hechos no decididos por uno: vivíamos en el mismo barrio, nuestros padres eran amigos, éramos compañeritos en el primer grado. Cuando vamos dejando la infancia y comenzamos a decidir sobre nuestra vida, también podemos empezar a elegir nuestros amigos por afinidades, intereses comunes, así como elegimos lo que deseamos estudiar o nuestro estilo de vida.

–¿Cómo maduramos en la amistad?

–Se madura compartiendo experiencias de vida, conocimientos, creciendo mutuamente, descubriendo valores y deficiencias mutuas. El buen amigo es un potenciador del otro, un facilitador de posibilidades, sufre cuando el amigo sufre y se alegra con él en su alegría. Se afianza en el apoyo incondicional en los momentos difíciles o compartiendo sentimientos e ideas sobre la propia existencia. A través de este proceso, la amistad va madurando y afianzándose.

–¿Es sencillo tener buenos amigos en el trabajo cuando existe competencia o cadenas de mando?

–Es difícil porque viene obscurecida por sentimientos y actitudes deficientes como la envidia, la rivalidad, la desconfianza, el querer demostrar que uno es mejor que el otro aun a costa de “asesinar su imagen”. Sería mucho más inteligente y productivo aceptar que cada uno tiene sus propias cualidades y destrezas, aprovechar lo mejor de cada quien integrando un equipo sinérgico, que pueda lograr concordancias para potenciar el éxito.

–En otros sitios como la iglesia, el club social, el club deportivo, ¿hay más sinceridad?

–La amistad es hija de las actitudes de sus protagonistas. No hay que olvidar que en todos los lugares está presente el ser humano con sus luces y sombras. Aún compartiendo cosas, estando en lugares donde exista una filosofía de vida aparentemente altruista, si existe rivalidad, envidia o deseos de aparentar ser más que el otro, se corrompe y asoma la falsedad.

–¿Por qué algunas personas fueron muy amigas en determinadas épocas de sus vidas, pero, sin un motivo aparente, el sentimiento se esfuma?

–La vida nos va cambiando con el paso del tiempo y si no hemos hecho caminos que nos acerquen como desarrollo de intereses, conocimientos, afectos o metas comunes, irremediablemente nos va alejando de las personas que se han vuelto muy diferentes y casi extrañas con el correr de los años.

–En lo femenino, ¿cuánto hay de cierto en aquel chiste que dice: “¿De qué hablan tres amigas en un bar? “De la que se fue al baño”.

–Frases como “amigas y rivales”, “las mujeres se visten para otras mujeres” o “entre mujeres no hay amistad” son el reflejo de una cultura que enseña a sus mujeres a sentirse inseguras, desconfiar, envidiarse y por tanto discriminarse entre sí. La mujer está más enfocada en cómo ser la “más linda” o a envidiar a otra porque está más flaca o porque tiene un marido exitoso o buen mozo. Estas son fallas culturales que con la toma de conciencia y buena voluntad hay que ir cambiando, pues realmente la amistad entre mujeres tiene un valioso potencial de sostén y apoyo mutuo.

–En lo masculino: ¿en qué se basa la amistad de hombre a hombre?

–Se dice que los hombres son leales entre amigos a diferencia de las mujeres. Con las debidas excepciones, puede deberse a que a los hombres la cultura les enseña a ser más prácticos y a tener más claro que la existencia de problemas no es lo mismo que rivalizar con alguien, por lo que pueden darse el lujo de ser amigos y competir en el trabajo, pero no pasar a ser enemigos. Al parecer, son más versátiles y realistas mientras que la emotividad domina a las féminas.

–¿Qué sucede cuando se acaba una gran amistad?

–Es una gran decepción creer que ese amigo era sincero y un día descubrir que no era así, que todo lo que creías no existió en realidad. De repente te dio la espalda, no te escuchó más, no te entendió, dejó de apoyarte. Dejó de ser un amigo de verdad. Allí recién te percatás de lo equivocado que estabas. Tal vez pretendés una explicación, pero no sirve de nada. Tu amigo se fue, con el tiempo y después de pasar el duelo, tendrás que aceptar que realmente no perdiste nada, que jamás fue el amigo de verdad que pensabas. La vida es rica en dádivas, así que ese vacío se llenará en el futuro con verdaderos amigos que ya la experiencia te enseñará a discernir, separando la paja del trigo.