Amor y vida en una imagen

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María José Cuevas (34) es fotógrafa especializada en recién nacidos. Emprendedora de alma, equilibra esta pasión con otros talentos: el deporte y la docencia. Cuidadosa de su estado físico, el deporte le aporta la energía necesaria para trabajar con bebés y niños. Su lema para el éxito se basa en estudio, dedicación y constancia.

“Hace más de 9 años empecé la fotografía como un hobby, sacaba fotos de todo lo que encontraba, cuando me di cuenta de que no me despegaba de la cámara, sentí que era hora de perfeccionarme y empecé a estudiar”. María José estudió en el Instituto Superior de la Imagen, además de ser Lic. en Administración de Empresas y profesora en Lengua Inglesa. A sus estudios fotográficos en Paraguay suma el perfeccionamiento con artistas de renombre internacional, como Elisa Stambouli y Kelly Brown. Actualmente la joven dirige su propio estudio: Fotografía MJC.

Ha participado en importantes congresos de fotografía de recién nacidos, tema que también enseña. “En febrero de este año con Celeste Montaner y Jaz Rodríguez creamos Babyshoot, un coaching integral pensado para fotógrafos con énfasis en fotografía infantil. Ya dimos dos cursos en Asunción y tenemos fecha para CDE y Encarnación”, destaca.

Respecto a su lado deportivo, nuestra entrevistada dice: “Toda mi vida fui deportista, en el colegio estaba en la selección de atletismo, me gustaba correr; de grande participé en maratones; también realicé dos Ironman 70.3 (natación 1.900 m, bici 90 km y trote 21 km) en Foz de Iguazú y Miami”. Hoy practica wakeboard de parque. Lleva adelante junto con su marido y una pareja de amigos un parque para este deporte, “es el primer parque de wakeboard del país, Los Pingos, Surubi’i”, detalla. Nos cuenta que el deporte le aporta la energía precisa, “trabajar con bebés y niños es muy agotador, hay que moverse mucho. El deporte me da salud, genera estado físico y me carga las pilas para trabajar en el día a día”.

María José se enamoró de las fotos de recién nacidos después de ver una foto en internet de Anne Geddes, “me pareció tierno, creativo y muy peculiar. A partir de ese momento empecé a investigar sobre ese rubro, y cada vez me entusiasmaba más”.

–Además de Geddes, tus referentes son mujeres, ¿ser mujer ayuda en esta especialidad?

–Sí, creo que las mujeres tenemos ese toque maternal extra hacia los niños, bebés sobre todo.

–¿Qué es lo que más costó para empezar?

–Empecé hace 4 años. Fue difícil generar la confianza de las mamás, que trajeran a sus bebés durante el periodo ideal, que es a los 10 días de nacido.

–Antes se acostumbraba a fotografiar al bebé completamente desnudo, hoy el pensamiento ha cambiado. ¿Cómo manejás los códigos actuales?

–Me gusta que, con toda naturalidad, las mamás me llamen a consultar cualquier duda que tengan referente a la sesión, eso genera un buen ambiente de comunicación. Siempre que saco fotos de algún bebé sin ropitas, trato de tapar las partes íntimas de alguna manera, sea con la toma, alguna mantita o alguna parte del cuerpo.

–¿Quiénes te buscan más: mamás, papás, tías, madrinas, abuelas…?

–Generalmente trato más con las mamás, pero siempre hay excepciones. Tengo una clientela variada en maternidad: hay mamás, abuelas, tías. También hay chicas que traen a sus perros.

–Fuera de tus honorarios o premios formales, ¿qué reconocimiento recibís por tu trabajo?

–Entrar a una casa y ver una foto hecha por mí en una pared es una satisfacción muy grande; una lágrima de una mamá agradecida, también. Son emociones fuertes e indescriptibles.

–¿Cómo es una sesión con un recién nacido?

–Siempre digo a los papás que cada bebé es una personita con su carácter formado desde la panza; el carácter es único e independiente al sexo del bebé; desde recién nacido tiene su forma de quejarse al acomodarle para una pose, hasta su forma de llorar cuando está hambriento. Cada sesión es un desafío. Vos podés planificar toda una sesión, pero llega el bebé y no quiere dormir o no le gusta estar boca para abajo, así que tenemos que cambiar todo y probar poses diferentes.

–¿Por qué es una buena decisión pagar un trabajo profesional y no preferir las caseras y espontáneas?

–Contratando a un profesional siempre dará mejores resultados que los que podamos lograr caseramente. El estudio, la dedicación y la constancia hacen al maestro y eso debe ser valorizado.

–¿Con qué objeto de valor comparás un álbum de fotos profesionales?

–Un álbum del bebé es más valioso que una caja llena de joyas, porque conserva momentos únicos e irrepetibles; ser bebé es una etapa, el tiempo pasa rápidamente, por eso la única manera de “congelarlos” es a través de una fotografía.

En primera persona

María José (34) está casada, tiene “dos hijos perrunos”. Durante la semana se dedica al estudio fotográfico; los fines de semana son para su familia y relajarse haciendo deporte. Sobre emprender en su país subraya: “Soy muy afortunada en poder hacer lo que me gusta, gano muy bien y me da mucha satisfacción; trabajo el tema con la familia y mi estudio cuenta con todo el confort para que todos pasen un momento agradable mientras fotografío”; no obstante, sabe que cualquier negocio es difícil de iniciar, pero recomienda ¡sacarse el miedo y empezar! “Una vez que arrancaste, le ponés dedicación y va a fluir, rindiendo sus frutos”.

lperalta@abc.com.py