El matrimonio se llevó a cabo en las instalaciones del Club Náutico San Bernardino, sitio que estuvo distinguídamente ambientado por Maiti Careaga Riera y Gretel Rocholl de MG Eventos.
La novia lució un delicado vestido de Pronovias y un largo velo finamente bordado además de portar un bouquet de coloridas flores.
El menú servido en la recepción fue preparado por Hermann Soerensen; antes de la cena, los invitados degustaron exquisitos jamones y quesos de Malocha de Appleyard, que estuvieron dispuestos en tablas, barra de tragos de Ale Loup, además de la torta de bodas y postres elaborados por María del Carmen Riera, madre de la novia.
María Fernanda Urbieta Sitjar para La Cirera fue la coordinadora general de la boda, y al momento del baile, Carlos Allou y los mismos brindaron un espectáculo en vivo que llevó a la pista a todos los presentes.
