La pareja, rodeada de amigos y familiares, dio el sí, sellando de esa forma la unión con el acompañamiento de Julio Barrios y un grupo de violines, que dieron el toque musical al acto nupcial.
Ana María llegó a la iglesia vestida de blanco con un delicado diseño de Dora Gómez, hermana de la novia, lució un hermoso tocado y portó en las manos un ramo preparado con rosas blancas, color té y gipsófilas, del que colgaba un rosario finamente trabajado en piedras.
Culminada la ceremonia religiosa, tuvo lugar una fiesta en la casaquinta de la familia Acuña Benítez, ubicada en Nueva Italia.
El lugar fue ambientado al estilo vintage por Luis Ramón Gómez Silgueira, quien utilizó rosas blancas y margaritas.
Los invitados se sirvieron asado a la estaca con variedad de ensaladas, además de pastas, comidas típicas y postres tradicionales, dulces y la torta de bodas, todo preparado por Anamá Gómez y su madre.
La agrupación Éxtasis Latino amenizó la fiesta con una selección musical bailable, y en un momento de la noche los recién casados fueron sorprendidos con una explosión de fuegos artificiales y la presencia de mariachis.
La coordinación de la fiesta estuvo a cargo Ramón Gómez y Angie Vic’s.
