Una empresaria con actitud

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Una empresaria con actitud
Una empresaria con actitud

Mestaly Mayeregger (34) es CEO de la firma de Auditores y Asesores Impositivos Mayeregger & Asociados, máster en auditoría con diplomados internacionales y cuenta con una amplia presencia en varios países. Eso sin contar que fue medalla de oro tanto en el colegio como en la facultad. En esta entrevista habla sobre su vida profesional y familiar.

Para Mestaly, el valor de la marca en una compañía es su activo principal. Fortalecerla, ser percibida por todos los stakeholders como una empresa con una excelente reputación en el mercado, en todos sus ámbitos, ya sea comercial, servicio al cliente; además de ser un gran lugar para trabajar, todo enmarcado en un buen gobierno corporativo y una función de cumplimiento robusta es lo que hará factible no solo el crecimiento sostenible a futuro, sino el éxito y mantenerse en el tiempo.

Definitivamente, una mujer exitosa que genera más éxito a su alrededor. Ella lo atribuye a un largo camino que siente que todavía está empezado y a los grandes mentores que tuvo, comenzado por sus padres, su esposo, hijas y amigas. “Estoy rodeada de personas excepcionales, quienes siempre me alentaron a creer que podía alcanzar cualquier cosa que tuviera en mente, como es el caso de mis padres. Otra clave fue trabajar muy duro en cada paso de mi carrera y aprender de los errores, porque estos son, precisamente, los que te hacen aprender y llegar al éxito”, expresa en medio de un café en el restaurante Zulu, del World Trade Center.

Ataviada en camisa blanca y pantalones negros, Mestaly afirma que los únicos obstáculos que tendría por ser mujer serían aquellos que se impusiese ella misma. “Somos capaces de lograr nuestros objetivos con dedicación, esfuerzo y disciplina. Estas actitudes ayudan a traspasar muros y ver la luz que hay del otro lado, en el horizonte. Como decía el poeta austríaco Rainer Maria Rilke, hay que convertir nuestro muro en un peldaño. De eso se trata”.

Comenzó a trabajar cuando solo tenía 17 años, se forjó un carácter y una trayectoria, y se muestra agradecida con quienes le ayudaron en ese transitar. “De todos los lugares obtuve un aprendizaje de excelencia y muchos retos. Creo que en los problemas más desafiantes se encuentran las mayores oportunidades. Con este punto de vista, diría que es casi más fácil resolver retos muy grandes que asuntos menores, así que me animé a ser mi propia jefa y fundar mi empresa”, dice riendo.

Al principio no fue fácil, pero su dedicación y constancia dieron frutos. Actualmente presta servicios en más de 48 empresas, tanto nacionales como internacionales. “La auditoría juega un papel muy importante, ya que refleja una imagen contable. Por otro lado, hay un mayor control en las compañías, lo cual facilita la auditoría y eso se debe a la buena predisposición de los empresarios. Me encargo personalmente de todos los detalles, los controles de gestión que realizamos, las documentaciones y auditorías impositivas. Tengo un equipo competente que me anima a seguir sumando proyectos. Nos comprometemos en serio y ponemos todo nuestro esfuerzo en las responsabilidades asumidas. Estoy muy contenta de contar con un equipo extraordinario de soporte, con el que construimos buenos planes y logramos cumplir a cabalidad con las metas”.

En la otra acera

Mestaly está casada desde hace 15 años, es madre de dos hermosas niñas, y se encuentra muy contenta en su rol de madre y esposa. “Poder conciliar mis dos facetas me llena de orgullo y satisfacción. Ocuparme de mis hijas y ser una figura presente en sus vidas, sin descuidar mi lado profesional, es un privilegio que honro con entrega absoluta”.

Para ella, renunciar a la condición femenina y tratar de ser un hombre en un mundo de hombres es un error. “Me siento 100 % feliz en todos mis roles. Me siento bien conmigo misma, con el tiempo que le dedico a cada una de mis actividades e ir conquistando éxitos sin remordimientos es una enorme satisfacción”.

Agrega que las paraguayas emprendedoras son mujeres muy capaces e inteligentes. “Tenemos que dejar de lado los miedos y las creencias de tener que elegir una vida u otra. Las mujeres que por necesidad o tener en claro un objetivo intentamos superarnos somos muy felices”.

Mestaly afirma que la receta para el éxito, aparte de la disciplina, la dedicación y la entrega, también es sumar experiencias con juventud. “Esa unión es la que necesitamos, y rodearnos de personas intelectualmente superiores que puedan nutrirnos y apuntalarnos, aún más”.

Pero lo más importante es estar rodeada de los seres que una ama: la familia. “Mirar a tu alrededor y decir ‘voy por buen camino’, despertame y sentir los abrazos de las personas que amo, compartir pequeños detalles con la familia. La vida es un suspiro, no hay que guardarse nada para después”, afirma emocionada.

Y añade: “Trabajar para ganarse la vida dignifica, pero tenemos que darle su justa dimensión; ahí vamos a conseguir el equilibrio. Tenemos que asegurarnos de cerrar la puerta de la oficina y abrir la de nuestro mundo afectivo: la gente que nos quiere, nuestra familia, los amigos, al igual que un espacio para estar con una misma”.

Para concluir, dice que lo importante es querer lo que uno hace en todos los aspectos de la vida. “Desde mi empresa trato de construir un mundo mejor de trabajo y, desde mi hogar, un mundo mejor para mis hijos”.

ndure@abc.com.py

• Fotos ABC Color/Javier Cristaldo.