Isla Feliz

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Viajes
ViajesSandra López

A 11 h de Asunción, en avión, la encantadora Aruba, una de las islas de las Antillas Holandesas en el mar Caribe se despliega a los turistas para el disfrute de sus costas. La seguridad pública permite recorrer sus 180 km2 de tierra, con playas de arena blanca y mar turquesa, sin temores de ser asaltado, como en otras islas cercanas, como Bonaire y Curazao.

¡Bonvini!, bienvenido en papiamento, una de las lenguas oficiales de Aruba, es el primer saludo al llegar a “Una Isla Feliz”, según el cartel en el aeropuerto internacional Reina Beatrix de Oranjestad (ciudad naranja fundada en 1796) mientras de fondo se escucha la típica música caribeña.

Las matrículas de los coches llevan la leyenda “One Happy Island”. No tiene problemas de robos, asaltos y desempleo. Quizá se deba a que los arubanos (unos 110.000) tienen empleo. Los crímenes guardan relación con el tráfico de drogas, nos cuenta un jamaiquino que migró por falta de empleo y la alta criminalidad de su país. Ciertamente, hay personas pobres en la isla, pero no pobreza extrema.

La isla es autónoma desde 1986, tiene su propio Parlamento y leyes, aunque sigue dependiendo de Holanda en cuestiones internacionales y de seguridad. Todos los ciudadanos poseen pasaporte holandés. Junto con Bonaire y Curazao, Aruba forma las islas ABC de las Antillas Holandesas menores.

Las cadenas de hoteles, más de 600, de todas las categorías, generan puestos laborales seguros para los isleños. Su clima cálido todo el año, además de su paz y tranquilidad, ha convertido a Aruba en uno de los mayores centros y referentes turísticos a nivel mundial.

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Los precios de los resorts varían. Se pueden encontrar desde G. 200.000 hasta G. 4.000.000 la noche. Para la gente de clase media y jóvenes aventureros con poca plata, también existen los hospedajes baratos (hostales), que ofrecen habitaciones con desayuno incluido desde G. 60.000 por día.

Los arubanos tratan con mucho respeto y amabilidad a los turistas. No es para menos. Su mayor caudal de ingreso está en este rubro, también llamado “industria sin chimenea”. Llegan miles de todo el mundo, todos los días, en avión o cruceros que zarpan de las costas estadounidenses. Aunque la isla ofrezca mucha seguridad, tampoco hay que descuidarse y tomar mucha confianza.

Economía

El producto interno bruto (PIB) de Aruba es de unos USD 35.000 por habitante. La ganadería, pesca, producción de maquinarias, materiales de transporte y eléctricos contribuyen también a la economía. Pero sus bases son el turismo, la construcción, la banca y el refinado de petróleo.

Importa la mayor parte de los productos agrícolas. Su tipo de tierra árida y la falta de lluvias no le permiten cultivar. En ciertas zonas producen aloe vera. Si bien los dos idiomas oficiales del país son el holandés y el papiamento, la mayoría de los ciudadanos hablan español e inglés. Casi no hay analfabetos. No tiene agua dulce; en la isla se consume el agua del mar desalinizada, que es el orgullo de los arubanos. Igualmente, hay agua embotellada (importada) para los más delicados. Aruba produce su propia cerveza a base del agua destilada del mar Caribe: se llama Balashi y su sabor fuerte es parecida a la paraguaya.

La Isla Feliz está a escasos 30 km de Venezuela. Sus controles migratorios aumentaron, para evitar el ingreso ilegal de migrantes desde ese país con muchos problemas económicos. En esta isla se le detuvo en el 2014 al exgeneral venezolano Hugo Carvajal, mientras esperaba el plácet de Holanda para asumir como cónsul general. EE. UU. pidió su captura por traficar drogas y cooperar con la guerrilla colombiana.

Playas

Las playas más populares son Eagle, Palm, Druif y Arashi, en las que están todos los hoteles. Otra atractiva playa es Baby, pero un poco alejada de la capital y la zona hotelera. El viaje es de más de 30 min en transporte público desde Oranjestad hasta la ciudad de San Nicolás, en la que se toma un bus público tipo furgoneta. Su playa es hermosa, con arena blanca y agua cálida de color turquesa. Lo que rompe un poco el hermoso paisaje es una vieja planta de refinamiento de petróleo, que está inoperativa desde hace unos 40 años, según los lugareños.

El costo del pasaje en transporte público es de USD 2,50. Tiene un tranvía gratuito que recorre el casco histórico de la isla y unas furgonetas que por USD 2 trasladan constantemente desde la zona de hoteles hasta la capital.

Se puede recorrer toda la isla en transporte público en un solo día, comprando una tarjeta electrónica de USD 10. El turístico es otra alternativa para evitar el público, pero cuesta USD 60 por persona, aunque incluye el almuerzo.

Otra opción para los turistas es alquilar por un día un coche o jeep para pasear por las dunas (varía el precio de entre USD 34 y 140). En las avenidas se encuentran bicicletas públicas cuyos precios varían según el tiempo (USD 12, 1 h; USD 24, 4 h). Existen casas que arriendan por G. 240.000 por día las bicicletas eléctricas. No hay forma de perderse en Aruba. En media mañana se puede recorrer el largo y ancho de la isla.

Si quiere unas vacaciones tranquilas cerca del mar, elija La Isla Feliz. Puede comprar el billete de avión por internet cinco o seis meses antes (mucho más barato), elegir el hotel de acuerdo a su posibilidad económica, también por internet, y juntar unos USD 300 dólares, a modo de ejemplo.

¡Buen viaje!

slopez@abc.com.py