Así se instaló entre nosotros el síndrome de la juiciopoliticomanía, que sucede cuando las células mentales empiezan a crecer y dividirse sin control, porque son invadidas por radicales libres recontrapatrióticos. Decía Pío Baroja que el patriotismo es una enfermedad que se cura viajando.
Ya en la tierna infancia se nos inocula el virus del patriotismo en forma de amor a la patria, que trae consigo la juiciopoliticomanía. No puede ser que cada diez años surja algún motivo para que se desate la pandemia de patriotismo nacional, un ataque colectivo e irracional de amor a la patria, que pide la cabeza del primer mandatario en ejercicio.
El juicio político a un presidente de la República no es sacarse un pique. Coloca al país al borde de la catástrofe y lo revienta en su economía. Expone la falta de seguridad jurídica que espanta a posibles inversionistas. Primero, urgente, acompañemos la búsqueda de soluciones. Luego, encaremos a probables culpables. Al Brasil le conviene nuestra inestabilidad para imponernos lo que desean sus negociadores.
Nos enteramos, a través de la información que se publica, que ni el mismo presidente de la República conoce a fondo los intríngulis del Tratado de Itaipú, del Acta Bilateral secreta, del punto 6 y de otros detalles que sí manejaba el vicepresidente Hugo Velázquez con la empresa privada brasilera (Léros) interesada en comprar el excedente de la energía paraguaya en Itaipú para comercializarla en Brasil. Mario Abdo tampoco sabía de la existencia del abogado que fungía, ante ANDE, como representante de Léros, a la vez que ejercía la representación del departamento jurídico de la Vicepresidencia (¡). ¿Esto no es un conflicto de intereses? ¿Cómo es que Pedro Ferreira aceptó que el abogado José Rodríguez representara ante ANDE a Léros y a la Vicepresidencia? ¿Esto no llamó su atención desde un principio? Le hubiera dicho a Hugo Velázquez que no era correcto que Rodríguez representara a ambas partes. Y si el vicepresidente hubiera insistido, debería haberlo denunciado públicamente. Ya sobre el final, Pedro Ferreira reportó las anomalías y renunció a la presidencia de ANDE. Este destacable gesto destapó una olla de posibles negociados y desaciertos entre quienes estaban a cargo de la firma del Acta Bilateral.
Albert Einstein dijo que el nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad.
El patriotismo es una herramienta de control social que se utiliza para separar a las personas. Se les hace creer que son únicas, diferentes, hasta superiores, por haber nacido en una determinada ubicación geográfica. Apela a la emocionalidad, a la reacción irreflexiva, a la violencia, a la masacre.
Apelemos a la inteligencia, a recoger la información suficiente, antes de salir a gritar traición a la patria. Nuestra soberanía debería ser defendida por buenos negociadores, que sean menos colorados, menos liberales, menos patriotas, más eficientes, con mayor seguridad en sí mismos, que no se amedrenten, que no se achiquen ante la potencia brasilera que siempre nos ninguneó y quiere seguir ninguneándonos.