Apoyada siempre por su familia y teniendo a su padre como fan número uno, Karen Espínola se iniciaba en la música profesionalmente con su disco Príncipe azul. Ella llegaba al ambiente musical con composiciones propias y una voz cálida para conquistar al público.
Con la ilusión de crecer en el mundo artístico, hizo presentaciones en vivo, entrevistas radiales y televisivas, para dar a conocer su trabajo. Fue así que logró notoriedad en la escena local, ya sea como solista o como parte de alguna agrupación. De hecho, formó parte del grupo Eclipse junto con otros cantantes y se embarcó a la aventura de la conquista internacional en México. Allí siguió componiendo y actuando con Eclipse hasta que decidió regresar al país y seguir desde aquí.
“Son 25 años de crecimiento total, como cantante, como persona y conociendo, sobre todo, al público, adaptándome a todos los momentos, las edades de la gente y las circunstancias. No es lo mismo cantar en un velorio que en un 15 años, un cumpleaños o un casamiento, y en todos esos lugares canté hasta ahora. Es un constante crecimiento y pienso que crecí bastante”, expresa al hacer un balance.
Estos años han sido también para Karen de mucha lucha, con ganas de salir adelante, con amor a lo que hace. “Cada vez amo más lo que hago. Me di cuenta de que nací para esto y que tengo una misión en la vida. Cuando veo todas las fotos digo: ‘Sí, elegí bien. Nací para esto’”, confiesa.
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Recordando los años que vivió en México, reconoce que eligió finalmente a la familia, la vida normal y no la del artista, porque el precio de la fama es muy alto. “Me decidí a ser mamá, ama de casa, pero tuve la bendición de que no dejé de cantar. Mi esposo, Claudio Ángel Vera, me acompaña en todo y trabaja conmigo”, valora.
Opina que en el Paraguay para que un artista pueda vivir de su arte, cuesta muchísimo. “Porque no es valorado económicamente, sobre todo, los músicos y cantantes, o es trabajar muchísimo para juntar el dinero y poder vivir bien de esto. Hay veces que uno gana mucho y, a veces, poco; los días buenos vivimos a full y los días malos tratamos de sobrellevarlos”, detalla.
Karen es madre de Kevin Alejandro Vera Espínola, quien el 17 de octubre próximo cumplirá 14 años. “Soy la mujer más feliz del mundo desde que le tengo a él. Es mi impulso para seguir viviendo, cantar y ser feliz. Es un regalo de Dios”, comenta y no deja de emocionarse cuando habla de su familia.
La celebración
El sábado 28 de setiembre será un día memorable para Karen. El festejo será por partida doble: su cumpleaños número 45 y los 25 años de carrera artística. “Quería celebrar con la gente, con el público, porque es una de las cosas que más feliz me hace en la vida”, manifiesta.
Precisamente, uno de los hechos más tristes de su vida lo sanó en el escenario, cantándole a la gente. “Mi papá falleció un jueves, el viernes le enterramos y el sábado al mediodía, cuando me desperté –después de llorar toda la noche–, me levanté y me fui a cantar a un cumpleaños. Lo peor de mi vida fue haberle perdido a mi papá y cantando me di cuenta de cómo uno puede curar las heridas. Es increíble”, reconoce.
En sus 25 años de carrera, Karen ha grabado nueve discos y ha escrito varias canciones como Navidad de ayer que ya se ha convertido en un clásico cada diciembre. También atesora con orgullo el premio que logró en el Primer Concurso Internacional Latin Autor, que fue en Punta del Este, donde logró un premio gracias a Un bolero, cuya letra y música le pertenecen.
En la actualidad, su proyecto más ambicioso es Aprendo cantando, en el que 11 canciones fueron compuestas por ella. El material trae 17 canciones, para que los chicos aprendan gramática cantando. “Está inspirado un poco en lo que fue Festilindo, de lo que aprendí de chiquita y ya como mamá vienen las ganas de hacerle aprender a mi hijo cantando, así como yo había aprendido. Una vez creado el disco, tuve el apoyo del Rotary Club para grabar y desde allí empezó a crecer el proyecto. Llevamos al Ministerio de Educación, me pidieron una guía didáctica. Se nos aprobó de interés educativo, de interés municipal, de interés nacional por Opaci, de interés cooperativo por Incoop, de interés lingüístico y de interés nacional por la Cámara de Diputados”, menciona.
Con Aprendo cantando, la idea es llegar a todos los niños del país a través del disco. “Porque las canciones que se aprenden cuando uno es chico, las aprende para siempre. La idea es que, a través de esta didáctica, se fije el conocimiento en los niños para siempre. Entonces, un chico de cinco años aprende lo que es el verbo cantando, y cuando la profe le enseñe en el tercer o cuarto grado, ya sabe, pero si no, lo aprende ese año con la canción y le sirve para siempre”, asegura.
Para el show de este sábado 28, en el Galpón Criollo, Karen invitó a varios artistas a compartir el escenario. Entre ellos figuran sus compañeros del grupo Eclipse: Francisco Andrada, Arnaldo Damián, Lourdes González y Olga Capullo. También estarían otros artistas, como César González, Romerito (con quien hizo dúo en un programa televisivo), Dheidy Caggiano, entre otros. Karen prepara un repertorio con las canciones que marcan su vida y la del público para celebrar así a la vida y al amor.
• Foto ABC Color/Roberto Zarza.
