¿Se estresan las plantas?

Los humanos no somos los únicos estresados del planeta, ¡hasta las plantas sufren de estrés! A diferencia de nosotros, ellas no tienen la capacidad de desplazarse ante estímulos dañinos, pero dan señales de alarma. A falta de psicólogos vegetales en el jardín, tendremos que prestarles la debida atención.

¿Se estresan las plantas?
¿Se estresan las plantas?Kabardin's photo/shutterstock.com

Salimos al patio y vemos áreas de pasto amarillentas, nuestras plantas se van marchitando… son fenómenos que apreciamos más en las épocas de calor. Vemos que la flora también sufre con los factores externos y todo esto contribuye a que estén estresadas. Si bien conocemos bastante los efectos del estrés en nosotros, los humanos, ¿qué sucede con las plantas?, ¿ellas también sienten estrés?

Según Luciana Sales, bióloga y doctora en horticultura/agricultura, las plantas también se estresan. Eso significa para ellas una pérdida del equilibrio de sus funciones. Se alteran diferentes procesos celulares, con lo cual, finalmente, se ven afectadas las funciones de crecimiento y reproducción.

Las plantas, a diferencia de nosotros, no tienen la capacidad de desplazarse ante estímulos que puedan resultar dañinos, por lo tanto, deben tener mecanismos de adaptación o sufrir las consecuencias de un entorno perjudicial. Muchas, como las de jardín o de interior, dependen de los cuidados que podamos proveerles para desarrollarse de forma adecuada; otras dependen del clima donde se desarrollan y se encuentran expuestas a las distintas alteraciones del tiempo, teniendo que adaptarse para poder crecer.

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Los factores estresantes en las plantas se dividen según su origen. Pueden ser medioambientales, físicos y químicos (factores abióticos) o biológicos, producidos por organismos vivos (factores bióticos). Para poder hacer frente al estrés de nuestras plantas, tenemos que identificar cuáles son las causas.

¿Agua en exceso o en falta?

Es importante conocer las necesidades de las especies que tengamos en nuestro jardín, de manera a darles la cantidad de agua apropiada. También, saber que las plantas absorben el agua a través de las raíces, por ende, dirigir el riego a esa zona.

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Cuando les damos menos agua de la necesaria, podemos ver hojas enrolladas o caídas. En ocasiones, la planta deja de crecer en la parte aérea, mientras que las raíces siguen creciendo, buscando agua a mayor profundidad.

En cambio, en la situación inversa, cuando recibe más agua de la necesaria, la planta termina ahogándose y también se diluyen los micronutrientes del suelo, necesarios para el crecimiento.

Las características de una planta con estrés hídrico por exceso son parecidas a una planta deshidratada (disminución del crecimiento, aspecto marchito, caída de las hojas), pero un signo que puede ayudar a identificar el problema es que el suelo se torne verdoso, por la presencia de algas en el ambiente húmedo.

Sol, suelo y plagas

En nuestro clima, el calor y el sol son factores de estrés comunes. Ambos actúan en conjunto y perjudican la floración, facilitan la deshidratación, incluso pueden producir quemaduras.

El suelo es otro factor a considerar. Si aumenta la sal en la superficie o se acumulan iones tóxicos, la planta también puede disminuir su crecimiento, las hojas pueden tornarse de color amarillo y si el agente agresor continúa actuando, terminan por marchitarse.

En cuanto a las plagas, hormigas, hongos, virus… todos estos son agentes que pueden dañar a las plantas y comprometer su crecimiento. Es importante que una vez detectada la aparición de alguna plaga, contemos con el asesoramiento correspondiente para hacerle frente porque el uso inadecuado de insecticidas podría causar más problemas.

La elección adecuada

Existen especies mejor preparadas para ciertos entornos. Algunas se especializan en sobrevivir en ambientes extremos, como el sauce rastrero, que vive en climas fríos, y otras que toleran el clima caluroso y con mucho sol de nuestro país, como el botón de oro.

El calor es un elemento clave a la hora de elegir qué flores o árboles tener en el jardín. La experta destaca que hay que tener especial cuidado con las plantas ornamentales y los árboles frutales, ya que son especies delicadas. Lo mismo con las plantas exóticas, pues están fuera de su ambiente natural.

Asegura también que es importante conocer las necesidades de cada especie en cuanto a riego, luz solar, nutrientes, etc. Todo eso debe tenerse en cuenta a la hora de adquirir alguna planta, ya sea de interior o de exterior, para garantizar su buen crecimiento y no frustrarse cuando los resultados no son buenos.

Precauciones en el verano

La doctora Sales sugiere algunas medidas extras para asegurarse de que las plantas estén protegidas en los meses de verano. Lo primero es utilizar mallas de media sombra para paliar el calor y proteger a las plantas de las lluvias intensas.

Con respecto al riego, debe realizarse en horarios en que el sol no pegue muy fuerte, evitando así que el calor afecte más. Además, el riego debe hacerse hasta humedecer la tierra, ya que, si nos excedemos, podemos estar “ahogando” a la planta.

Otro cuidado es verificar el drenaje de las macetas, para evitar la acumulación de agua y así también prevenir la aparición de criaderos de mosquitos. Para las especies de interiores, es necesario asegurarse de que haya un flujo adecuado de aire, lo que ayuda a disipar el calor.

Conociendo las señales de estrés, entendiendo cómo prevenir la aparición de efectos dañinos por agentes externos y aprendiendo a elegir qué en qué época, nos aseguramos de tener el jardín de la mejor manera posible, dándole un respiro a las plantas de preocupaciones.

[el dato]

Algunas opciones de flores que podemos adquirir en la estación veraniega son la flor de dura, vinca, botón de oro, rayito de sol, santa rita enana, jazmín del cielo y clavelina, entre otras.

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