Pantallas soplan en San Ber

A partir del desafío de Alfred Pajés de valorizar la pantalla paraguaya, artistas emergentes y renombrados proponen en la muestra Soplar el arte, en el Hotel del Lago de San Bernardino, redescubrir este patrimonio cultural que se inició en los pueblos indígenas.

Pantallas soplan en San Ber
Pantallas soplan en San Ber

“Todo es movimiento, ritmo y energía, y la pantalla tiene eso: se mueve”, afirma Lucy Yegros, renombrada artista plástica, que participa junto con otros exponentes de nuestra cultura en la muestra Soplar el arte, que podrá ser visitada hasta el 15 de febrero. Lucy posee una colección de pantallas y eligió una de forma cuadrada de origen indígena, y muestra cómo se usa. La decoró con dos ojos de textil indígena que extrajo de una cartera nivaclé: “Lo lindo de la planta del karanda’y es que es muy sufrida, casi como la mujer paraguaya. Es mbarete, aguanta sequía y lluvias; veo a la mujer del campo y ¡qué guapa es!”.

Alejandra Peña Gill cuenta que “Alfred Pajés tiró la idea maravillosa, muy loca, de intervenir las pantallas, como un elemento paraguayo. Era una idea en el aire y por eso mismo era atractiva. Nos decía que no teníamos sala ni sabía cuántos íbamos a ser. Fue como una mecha que se prendió, Alfred no puso filtro, por eso tenemos a una artista grande como Lucy Yegros, muy renombrada, pero también están otras que se van sumando desde la experimentación. Eso nos da una oportunidad de intercambiar experiencias con otros desde la diversidad”. Esta es la tercera exposición, que empezó en el Juan de Salazar, luego se hizo en Pedro Juan Caballero y, ahora, en San Bernardino, en el Hotel del Lago. El desafío era que cada artista interviniera una pantalla, con libertad total.

La materia prima

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“El karanda’y es traído del Chaco, utilizado por antiguos grupos indígenas chaqueños; luego, los guaraníes lo incorporan, y así las dos regiones (Occidental y Oriental) separadas por el río se unen en la cultura de la pantalla. El territorio fue cambiando a lo largo de milenios. Es muy rico, los pajagua, los caduveos que eran del Chaco, cruzaban el río y se instalaban de este lado. Los guaraníes utilizaban la cestería ancestralmente, pero es anterior a ellos. Esos préstamos hacen muy rica la pantalla, como un elemento que nos integra. Hoy está totalmente mestizada, acriollada. Y en la muestra hay una libertad maravillosa, cada artista investigó y agregó material tiñendo algunos como si fueran cuadros”, describe Alejandra.

Para Gloria Jara Boscarino, una joven recibida en Bellas Artes, el trabajo se transformó en un mensaje. “Yo quise hacer un pequeño homenaje a esas personas que están detrás de una pantalla”. Para saber cómo lo hacían, ella las desarmó y vio cuán difícil era el entramado. A partir de esa experiencia propone ayudar a esas familias que obtienen su sustento de este trabajo y redescubrir la pantalla. “Fui a Limpio y vi que se está perdiendo la tradición, porque ya no es tan fashion, aunque para mucha gente continúa siendo su sustento”.

Alejandra agrega que “es un objeto que circula en el mercado, se vende para apantallarse, para avivar el fuego y, ahora, ocupa un espacio en las galerías de arte. Tiene un significado nuevo, es una manera en que los artistas señalan que hay que proteger el patrimonio cultural”.

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En el mejor lugar

El director del Hotel del Lago –que data de 1888–, Osvaldo Codas, abrió las puertas a esta exposición que resalta la cultura paraguaya. Estará habilitada hasta el 15 de febrero y qué mejor que se realice en un sitio que es sinónimo de veraneo, cultura y vacaciones, donde se puede aprender y disfrutar de sus diversos escenarios.

En la muestra itinerante participan 65 artistas provenientes de Argentina, Brasil, España, Francia, Paraguay y Uruguay; la curaduría es de María Eugenia Ruiz.

mirtha@abc.com.py

Fotos: ABC Color/Silvio Rojas.

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