Kirk Douglas: adiós a una leyenda

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Kirk Douglas: adiós a una leyenda
Kirk Douglas: adiós a una leyendaGENTILEZA

La ira, primero contra una infancia miserable y, luego, contra la injusticia, fue el motor de su vida. Tal vez por eso vivió tanto. En un mundo lleno de injusticias, esa máquina se avivaba cada día. Pero el miércoles 5 de febrero paró. A los 103 años, el actor Kirk Douglas partió hacia la eternidad y, con él, uno de los últimos íconos de la época dorada de Hollywood.

El actor estadounidense Kirk Douglas, quien en realidad se llamaba Issur Danielovitch Demsky, nació el 9 de diciembre de 1916, en Ámsterdam, una pequeña localidad del estado de Nueva York. Único varón de los siete hijos de una pareja de judíos bielorrusos, Herschel Danielovitch y Bryna Sanglel, que arribó a EE.UU., en 1910, en busca de una vida mejor. Pero no fue así. En Ámsterdam se encontraron también con mucho antisemitismo por lo que Herschel trató de sobrevivir recogiendo trastos y muebles viejos de las calles.

“Pasábamos hambre”, recordaría años después Kirk, ya una estrella, pero nunca olvidó una dura infancia en la que tuvo que salir a trabajar para poder comprar pan y leche a su familia. Una infancia pasada en la calle, pero que, a la vez, le daría las herramientas y unas enormes ganas de salir adelante a toda costa. “Seguiré siendo toda mi vida un hombre enfadado”, solía decir. “La ira fue el motor de mi vida, una ira inmensa contra la injusticia”. La ira, primero contra su infancia. Una niñez miserable marcada por el antisemitismo que padeció y la indiferencia de un padre alcohólico y analfabeto. “Sin embargo, a veces pienso que es una ventaja nacer en la miseria: no puedes llegar más bajo, solo puedes subir”, admitía.

Comenzó recitando

A los 13 años recitó un poema en un parque y el aplauso de la gente que lo escuchó hizo que optara por ser actor. Para pagarse los estudios, fue repartidor de periódicos, luego camarero en una cafetería y hasta luchador. Se graduó en Letras en la Universidad de St. Lawrence en 1934. Al culminar sus estudios, se fue a Nueva York, donde hasta 1939 estudió en la Academia Americana de Arte Dramático y cambió de nombre. Allí estudió con Lauren Bacall, de quien se hizo muy amigo. Esta amistad fue muy importante en su vida, ya que fue Bacall la que le recomendó para un papel en Hollywood cuando Douglas regresó de la Segunda Guerra Mundial, tras combatir dos años y ser dado de baja por heridas de guerra. Su participación en The strange love of Martha Ivers (1946) fue el inicio de una carrera cinematográfica que se prolongaría durante más de 60 años y que le convertiría en una gran estrella junto con nombres como Robert Mitchum, Marlon Brando, Montgomery Clift, Gregory Peck o su gran amigo Burt Lancaster.

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Douglas pudo abrazar el éxito en 1949 con El ídolo de barro, filme en el que encarnaba a un boxeador. A partir de entonces, la carrera se fue para arriba con películas de aventuras, como Veinte mil leguas de viaje submarino (1954), Espartaco (1960), otras de guerra Senderos de Gloria (1958), ¿Arde París? (1966), o wésterns, como Duelo de titanes (1957). Trabajó con algunos de los mejores directores de cine, desde Kubrick hasta Mankiewicz pasando por Huston, Minelli, Hawks, Preminger y Kazan. Él mismo dirigió y produjo algunas películas. A veces hizo elecciones a contracorriente, que echaban por tierra su imagen de héroe valiente e invencible, como en El loco del pelo rojo, en el papel de Vincent van Gogh.

Pero a Douglas, la fama nunca se le subió a la cabeza. Jamás olvidó sus orígenes y lo recordaba cada vez que tenía ocasión: “Siempre les he dicho a mis hijos que ellos no han tenido la ventaja de haber nacido en la miserable pobreza”. No obstante, el actor siempre miró su dura infancia desde una perspectiva optimista por la vida que posteriormente supo construirse. Y que le hizo mantener una modestia muy alejada del arquetipo de Hollywood.

“Me llamo Kirk Douglas. Puede que me conozcas. Si no..., googleame. Fui una estrella del cine y soy el padre de Michael Douglas, el suegro de Catherine Zeta-Jones y el abuelo de dos niños. Hoy celebro mi 90 cumpleaños (...). Sobreviví a la Segunda Guerra Mundial, a un accidente de helicóptero, a un derrame cerebral y a dos rodillas nuevas”, dijo en la ocasión. Y poco después señalaba con nostalgia: “Aparentemente he cambiado hasta ser Kirk Douglas. Pero cuanto más le miro, más siento la necesidad de regresar a Issur para ver el chico del que provengo. Era la quintaesencia de mí”.

Una estrella sin un Óscar

A pesar de sus más de 60 años de prolífica carrera, con casi un centenar de películas exitosas y haber sido un trabajador infatigable –que solo abandonó el cine a los 80 años tras sufrir una grave apoplejía– tuvo tres nominaciones al Óscar, pero la Academia nunca lo premió por su trabajo actoral. Recién en 1996 le otorgaron un Óscar honorífico a toda su carrera y lo recibió de manos de Steven Spielberg.

La Academia indicó entonces que le hacía entrega del Óscar por su trayectoria, por “50 años de fuerza creativa y moral en la comunidad cinematográfica”. Y el propio Spielberg resaltó su labor decisiva para “hacer trizas” la caza de brujas en Hollywood. Actor comprometido, Douglas no dudó, en medio de la caza de brujas del macartismo de la década de 1950, en contratar a un guionista que figuraba en la lista negra de personas a las que había que marginar debido a sus supuestas simpatías comunistas.

Douglas y las mujeres

Aunque no era muy alto, un metro, setenta y cinco centímetros, sus cautivantes ojos azules y el hoyuelo en la barbilla no pasaban inadvertidos. Kirk Douglas fue un mujeriego, considerado “el casanova más grande de Hollywood”. Pero siempre fue muy discreto con sus conquistas. Bellas actrices como Gene Tierney, Rita Hayworth, Marlene Dietrich, Pier Angeli, Joan Crawford, Ava Gardner... son solo algunas de ellas.

De su primer matrimonio en 1943 con Diana Dill nacieron dos hijos: Michael y Joel Andre. En 1954 volvió a casarse con Anne Buydens, "esta vez para siempre", con la que tuvo otros dos hijos: Peter y Eric Anthony, este último fallecido en julio de 2004.

A una edad ya avanzada se aventuró con la escritura, publicó su autobiografía, El hijo del trapero, y varias novelas. Kirk Douglas deja una dinastía en el cine: dos hijos actores, incluido Michael, tan famoso como su padre, otros dos productores; una nuera actriz, Catherine Zeta-Jones, y un nieto, Cameron, también actor.

Hollywood y el mundo le dicen adiós a Issur, pero la estrella Kirk Douglas brillará eternamente en el firmamento del recuerdo.

El penúltimo

Kirk Douglas era la penúltima leyenda viva del esplendor del cine clásico de Hollywood. Tras su muerte, solo le sobrevive Olivia de Havilland como ejemplo de una época dorada que hace muchos años desapareció. Ella cumplirá 104 años el próximo 1 de julio. Retirado de la vida pública casi por completo desde hace muchos años, a Issur Danilovich Demsky tan solo se le veía, y en contadas ocasiones, en compañía de sus hijos, especialmente de Michael.

mpalacios@abc.com.py

Fotos: EFE/AFP.