Aquellos que se movilizaron en el microcentro asunceno durante las primeras semanas de la cuarentena decretada por el Gobierno, antes del aislamiento total por el covid-19, se pudieron dar "el lujo" de elegir dónde estacionar, algo impensado en un día normal.
La diferencia es "brutal", según Juan José Rolón, el director del Centro Avanzado de Tránsito de la Capital, situado en la Costanera. En el corte de datos que realizan todos los días, a las 11:30 de la mañana, encontraron que en la semana del 16 al 20 de marzo las arterias presentaban un flujo libre cuando, generalmente, a esa hora, las calles ya estaban congestionadas en un 60%.
Esta merma se empezó a notar días después de que se iniciara la cuarentena. La resolución del Gobierno fue el miércoles 11 y el viernes ya se veían muchas diferencias en el tránsito. La "hora pico", como tal, no existía y el tráfico iba cambiando, aunque todavía se observaba buen movimiento en la tarde-noche. En la segunda semana, sin embargo, el flujo alto desapareció.
Al haber menos circulación de vehículos, es lógico que también disminuyan los accidentes de tránsito y hasta la contaminación, al menos dos efectos positivos que trae aparejada la contención del coronavirus y que ya empieza a notarse en el mundo (China, por ejemplo, ha reportado un descenso del 25% de sus emisiones).
Principal causa de muertes violentas
La comisario principal María Elena Andrada, directora de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, recuerda que en el podio de las preocupaciones de la Policía siempre estuvieron los accidentes de tránsito, la principal causa de muertes violentas en el Paraguay.
No hay un día “favorito” para ellos, se registran diariamente, relacionados o no con la ingesta de alcohol. “Para la gente que está acostumbrada a eventos sociales y dentro de ellos el consumo de alcohol, los días son irrelevantes”, indica.
En el último informe de la Patrulla Caminera, en las rutas del país se registraron 181 muertes por accidentes de tránsito en el 2019, de los cuales 118 eran conductores, 22 acompañantes, 15 pasajeros, 1 ciclista y 25 peatones.
En cuanto a los accidentes, suman 1.316 en el país. Las causas de estos hablan mucho de nuestra manera de comportarnos frente al volante: 316 fueron por no mantener la distancia, 179 porque el conductor no conservó su lado, 132 por adelantamiento indebido, 111 por no hacer la señal correspondiente y 91 por exceso de velocidad.
De los fallecidos, 962 estaban manejando un automóvil, 640 una camioneta, 313 una moto, 216 un semirremolque, 145 viajaban en ómnibus, y 93 estaban en un camión de carga.
¿Por qué el caos?
En el área metropolitana de Asunción hace mucho se dejaron de hacer controles de velocidad del tránsito, porque el problema es otro: congestión y más congestión. El exceso de vehículos circulando y la infraestructura vial de la ciudad no coinciden, menciona Blas Sosa, jefe de la Policía Municipal de Tránsito (PMT) de Asunción.
La falta de espacio lleva a que los conductores estacionen en lugares indebidos sus vehículos, principal falta de tránsito de los asuncenos. Lo hacen “por comodidad, para no dejarlos lejos de su trabajo, sin considerar que están violando derechos de terceros", agrega Sosa.
La violación de las normas contribuye al caos. La otra falta más común son las distracciones: es muy "normal" para el paraguayo hablar por celular, tomar tereré y mate mientras maneja; las mujeres también aprovechan para maquillarse en los semáforos en rojo.
La inconsciencia de los motociclistas que conducen en zigzag e “inventan" carriles donde no los hay es otro problema. En cuanto a los cascos, Sosa señala que los motociclistas que se trasladan de las ciudades dormitorios hacia Asunción sí los utilizan. Sin embargo, los que van “a dar la vueltita nada más", no los llevan. Es común ver a los padres trasladar a sus hijos sin el casco y así les enseñan malas prácticas a sus niños, y la cadena no termina.
Otra infracción es no disminuir totalmente la velocidad en las zonas de colegios y hospitales. En las avenidas se puede alcanzar los 60 km/h y en calles 40 km/h, pero cerca de las instituciones educativas y los centros de salud es imperativo reducir la velocidad.
Finalmente, cruzar un semáforo en luz roja no es la infracción más común, pero resulta frecuente, lo que demuestra la impaciencia e imprudencia de los conductores, que ponen en riesgo sus vidas y las de terceros.
Por su parte, el director de la PMT de Lambaré, Nelson Campuzano, agrega que entre las multas más comunes en su ciudad figuran las relacionadas a los documentos de tránsito. En la lista del 2019, encontramos que un 40% de los multados no tenían habilitación vehicular o la tenían, pero estaba vencida. Otro 40% no poseía licencia o estaba vencida. Asimismo, un 12% de los infractores no tenían chapa en sus vehículos. Y un dato no menor: un 8% eran menores de edad conduciendo.
¿Podremos cambiar?
Todas estas infracciones de tránsito ponen al descubierto nuestra falta de educación vial, la que ni siquiera existe como materia en la enseñanza de los colegios. El Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) ha tenido que crear programas de educación vial que implementa en algunas instituciones, aunque sin mucho impacto.
Por otra parte, la Municipalidad de Asunción abrió en el 2018 un Parque Vial Infantil para educar a escolares de manera divertida sobre las reglas de tránsito. El circuito de instrucción vial se ubica en el predio de la Plaza Valinotti (detrás del Shopping Multiplaza) y está dotado de un área de juegos con información sobre las normas. También cuenta con un parque que simula ser una ciudad, donde los alumnos pueden conducir un karting y aprender a respetar los semáforos, las señales de tránsito y los pasos peatonales, entre otros.
Las escuelas interesadas en realizar una visita se deben comunicar al (0981) 613-972. El director de Instrucción Vial, Fabio Almada, comenta que suelen recibir a los niños, todos los días, de 8:00 a 10:00, aunque, obviamente, ahora está cerrada por el aislamiento total que rige en el país.
A través de un convenio existente con la Municipalidad de Asunción, el Parque Vial trabaja con el Touring y Automóvil Club Paraguayo, que se encarga del traslado de los alumnos en buses.
La realidad es que los futuros conductores se están formando ahora con el ejemplo que les damos los adultos al volante. Si bien las ciudades tienen muchas falencias en infraestructura para recibir a la gran afluencia de automovilistas, el caos sería menor si los paraguayos realmente intentáramos manejar con respeto y amabilidad.
Cuando la pandemia del covid-19 pase, el caos del tránsito retornará. No hay una solución para este drama urbano, sino una lista de cambios necesarios para reducirlo gradualmente hasta alcanzar niveles tolerables. Esos cambios son complejos y van desde un replanteamiento del servicio de transporte público hasta la aplicación de políticas de vivienda que prioricen la cercanía de los hogares de los lugares de trabajo, estudio y esparcimiento.
La congestión es inevitable cuando dos tercios de quienes trabajan en la capital viven fuera de ella y deben entrar cada mañana y salir cada tarde por los mismos cuellos de botella. Si a ello le sumamos nuestra ínfima educación vial, el calor y el estrés propios de la vida posmoderna, tenemos todo lo necesario para hacer de esas horas en el auto o en el colectivo una verdadera antesala del infierno.
[el dato]
40% de los multados
del municipio de Lambaré no tenían habilitación vehicular o la tenían, pero estaba vencida. Otro 40% no poseía licencia o estaba vencida.
Fotos: ABC Color/Pedro González/Virgilio Vera/Archivo.
Ilustración: Caló.
