La higiene en las prácticas sanitarias se inició en el siglo XIX, cuando el médico húngaro Ignaz Semmelweis implementó estaciones de lavado de manos fuera de la sala de partos donde trabajaba. Esta medida trajo consigo una reducción de la mortalidad en los hospitales y, aunque al principio no tuvo mucha popularidad, se convirtió en uno de los pilares del tratamiento médico a nivel mundial.
El jabón tiene la capacidad particular de poder eliminar la suciedad, al mezclarse con el agua, de muchas superficies, incluyendo la piel humana. Sus orígenes son poco claros, pero existe una leyenda en torno a su aparición que cuenta que en un monte en Roma se realizaban sacrificios de animales. Con las lluvias, la grasa y las cenizas (compuestos saponificables, como veremos más adelante) llegaban a los arroyos o riachuelos donde los esclavos realizaban el lavado de las ropas. Con el tiempo, se percataron de que este era el motivo detrás de la mejor limpieza de los textiles en esas aguas.
La composición
¿Qué tenían de especial las cenizas de los animales y la grasa? Bueno, el proceso de saponificación consiste en la reacción entre un ácido graso —que puede ser animal o vegetal— y un álcali (óxido de potasio, generalmente). Ambos compuestos se combinan y adquieren la particularidad de tener dos extremos: el hidrofílico (afinidad por compuestos acuosos) se mezcla con el agua y el lipofílico (afinidad por compuestos grasos) se mezcla con las grasas. Eso hace que el jabón pueda mezclarse tanto con agua como con aceite.
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Con esa peculiaridad, el jabón es capaz de penetrar la suciedad y englobarla, atrapándola en pequeñas partículas, que se llaman micelas. En el centro de estas pequeñas bolitas formadas por las moléculas de jabón quedan atrapadas las partículas grasas. Las micelas se mezclan en el agua, debido a su región hidrofílica y pueden ser arrastradas, eliminando así la suciedad.
Contra el covid-19
Ya tenemos claro que los jabones son útiles para eliminar la suciedad. Pero ¿qué tienen que ver en la lucha contra el covid-19? Para entender eso, tenemos que comprender cómo están formados los virus y las bacterias. La gran mayoría de ellos se separan del medioambiente que les rodea por una membrana compuesta por lípidos (compuestos grasos) y proteínas. Los jabones entonces tienen la capacidad de atacar a la membrana lipídica, desarmarla y así destruir a los virus y las bacterias. Es importante recalcar que para que los jabones puedan actuar correctamente, necesitan contactar con la superficie y permanecer un tiempo prudencial.
La otra pregunta que muchos se hacen es cuál es la diferencia entre el jabón líquido y el jabón en barra. El principio es el mismo, solo que el jabón líquido viene en una presentación con mayor cantidad de agua. Algunas fuentes hablan de una diferencia de pH que podría favorecer el uso del jabón líquido, de menor pH, particularmente en pieles sensibles. Pero, a fin de cuentas, ambos jabones cuentan con el compuesto químico necesario para el lavado de manos y son útiles para la higiene correspondiente.
Sin embargo, una recomendación para aquellos que usen jabón en barra sería evitar colocarlos en lugares donde estén en contacto con el agua, para evitar que la humedad favorezca el desarrollo de hongos u otros microorganismos.
Con la cantidad de información que hay disponible en las redes sociales, es inevitable que lleguen a manos de mucha gente recetas para la elaboración de jabón casero. Si bien es un proceso químico relativamente fácil, en estos momentos lo recomendable es extremar cuidados y utilizar solo productos regulados y registrados por las autoridades sanitarias de manera a garantizar nuestra seguridad en esta situación.
¿Es igual el detergente?
Si bien el mecanismo de acción del detergente y el jabón es bastante parecido, sus componentes químicos no. Los detergentes son compuestos de origen sintético y una estructura química diferente. Son muy eficaces en el lavado de superficies, pero no son tan nobles con la piel, nuestra primera barrera. Pueden secar la piel de las manos, lo cual debilita su manto protector y facilita la aparición de lesiones e incluso reacciones de la piel en algunas personas predispuestas.
Lavado de manos
Con todos los conocimientos fijados, nunca está de más resaltar el procedimiento adecuado para el lavado de manos que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), debe durar entre 40 y 60 segundos. Este tiempo no es establecido al azar, pues la cantidad de segundos que permanece el jabón en contacto con la piel es un determinante de la calidad del lavado de manos. Durante ese tiempo hay que frotarse las manos, previamente humedecidas, en toda su superficie. Eso incluye: palmas, dorsos, pulpejos de los dedos, debajo de las uñas y las muñecas. Luego de eso se enjuagan las manos y se cierra la canilla, de ser posible, con un pañuelo desechable.
Conociendo a profundidad las medidas que debemos instalar en nuestros hogares de manera a prevenir y mantener a raya la transmisión del SARS-CoV-2 y su enfermedad, covid-19, podemos comprender su importancia y, sobre todo, transmitir la información a nuestros seres queridos. La implementación de un adecuado lavado de manos será crucial en estos días, siempre y cuando se combine con otras medidas como el distanciamiento social, el aislamiento ante la presencia de síntomas respiratorios y la desinfección adecuada de los elementos que ingresen a nuestros hogares. ¡Manos al jabón!
Los momentos para el lavado de manos
- Al llegar a casa
- Antes de las comidas
- Después de ir al baño
- Después de sacar la basura
- Después de tocar dinero
- Después de tocar a un animal
- Antes de tocarse la cara
- Luego de sonarse la nariz, estornudar o toser
- Luego de usar el transporte público
- Cuando vea sus manos visiblemente sucias
Algunos cuidados
Las manos tienden a resecarse con tanto lavado, por lo que se recomienda no hacerlo con agua caliente (está demostrado que el agua fría tiene la misma efectividad), prescindir de los jabones antibacterianos (el jabón común es suficiente), secarse bien las manos al término de cada lavado (de ser posible con una toalla de papel descartable), usar guantes para limpiar la casa y recurrir a una buena crema hidratante a la hora de ir a dormir.
[el dato]
40 a 60 segundos
es el tiempo que debe durar el lavado de manos según la OMS.
