Permiso para ser feliz

Cumpliendo otras de sus metas, la asesora de moda paraguaya Raquel Sosa (49) lanzó su libro autobiográfico. En él narra la transformación de una mujer que cambió dolor por alegría. “Quiero compartir mi historia para ayudar a otras personas que lo necesitan”, dice comprometida.

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Permiso para ser felizgentileza

Nació en Encarnación, pero vivió muchos años en Asunción. Tiene cuatro hijos. Instalada en Hohenau, trabaja para todo el país como asesora de imagen y coach, dirigiendo Princess Academy, su empresa de desarrollo personal. “Desde el 2015 he formado a más de mil alumnas de todas las edades”, cuenta. Este 2020, adaptándose al tiempo que vivimos, inició los cursos virtuales y aprovechó el quedarse en casa para finalizar y lanzar su primer libro: Raquel Sosa, mi mejor versión. Muchas de mis alumnas me escribían tras las clases para decirme que mi historia las tocó mucho y se sintieron identificadas, incluso hombres, eso me motivó a escribir. Quiero dejar un mensaje de fe y esperanza".

–Tenés un público mayoritariamente femenino.

–Sin dudas, de todas las edades. Escucho sus historias y las admiro profundamente por cuántas veces se levantaron. Me encanta motivarlas, hacerlas sentir valiosas, hermosas y capaces de lograr lo que deseen, aunque crean que ya no tienen edad, que en la vida no les tocó otra cosa, que es imposible. Lo que yo trabajo es la imagen interna como base de la externa.

–¿Qué relatás en este libro?

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–Narro cómo fue mi vida, desde una infancia llena de carencias de todo tipo, una triste adolescencia hasta convertirme en una adulta insegura, temerosa y rencorosa, hasta que aprendí que no quería esa vida. Cuento mi proceso para convertirme en la mujer que soy hoy, no solo sana, libre y feliz, sino que también puede ayudar a otras personas a salir de sus vidas sin propósito o confundidas. En mi libro cuento todo, desde anécdotas muy graciosas, momentos tristes e incluso cosas muy íntimas. Dejo una enseñanza en cada capítulo. Las editoras captaron exactamente lo que quería transmitir: mi esencia puesta en palabras claras, simples, pero con un mensaje contundente.

–¿Qué te diferencia de otras mujeres que también se han superado?

–Si hay algo que me caracteriza es que soy una mujer de fe, que ama a Dios, soy resiliente; todo lo malo y triste que pasé lo superé sacando lo mejor. Soy persistente y asumo todos los obstáculos, incluyendo a los distractores que muchas veces quieren desenfocarnos a la hora de lograr nuestras metas. Me automotivo; por lo general, esperamos que los demás nos reconozcan o nos feliciten, pero si eso no sucede no debe influir en nuestras emociones.

–¿Cuál es tu mirada hoy cuando las cosas van mal?

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–No podemos evitar las situaciones difíciles en nuestra vida, pero sí escoger la actitud con que vamos a enfrentarlas. Ser agradecidos por lo que tenemos en vez de quejarnos por lo que nos falta. Es tiempo de dejar de victimizarnos o culpar a otros por la vida que llevamos, cuanto antes nos hagamos cargo y responsables de lograr lo que anhelamos, mejor.

–¿Qué es lo que más trabajás con las mujeres?

–Hay una falta de amor propio en la gran mayoría, y este amor es indispensable para poder desarrollarse en todo. La falta de autoestima hace creer a muchas mujeres que no merecen soñar, se conforman con lo que les tocó y por eso sufren injusticias, no se creen capaces de lograr nada por sí mismas.

–¿Cómo cambiar esa mentalidad?

–Definitivamente la falta de perdón es una de las principales causas de la infelicidad. En el libro cuento mi experiencia sobre el perdón y a partir de ello el inicio de mi transformación.

–¿Cómo es Raquel después del cambio?

–Raquel curó sus heridas emocionales. Dejó de ser negativa, pesimista y orgullosa, sin ganas de nada, ni de escuchar a nadie. Trabajó su autoestima y pudo convertirse en una mujer muy optimista, dispuesta a ayudar, a escuchar, e impactó en todo, también en cuidarse, hacer ejercicios, en la forma de vestir, cosas que antes no le interesaban.

–¿Qué, en concreto, no hacías?

–No hacía nada por mí, es común que las mamás no nos sintamos merecedoras de nada, siempre priorizamos la familia u otras responsabilidades. Antes no disfrutaba de salir y tomarme un helado sin mis 4 hijos o viajar (ya me fui 2 veces de vacaciones sola, obviamente con el apoyo de ellos); o tengo mis días de masajes relajantes, un día de spa, ni vitaminas tomaba por pagar cuentas o algo para mis hijos. Antes no me daba permisos, ahora vivo mi vida sin ningún remordimiento.

–¿Qué efecto esperás de este tu primer libro?

–Que las personas puedan comprender que nada nos define en esta vida, que se elige ser feliz y se logra con compromiso, decisiones y acciones, y sobre todo con la ayuda de Dios. Es hora de empezar a lograr nuestra mejor versión.

lperalta@abc.com.py

Foto: Gentileza.

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