La canasta mecánica

MASCULINIDAD POSITIVA. Sostienen algunos genetistas, que en biología nada tiene sentido si no es a la luz de la evolución. Pasa lo mismo con las creaciones humanas. Ninguna creación cultural, creencias individuales o movimientos sociales puede entenderse si no se interpreta como parte de una evolución.

El sexo es una división biológica macho, hembra, mientras que el género es una división cultural mujer, varón. No se entiende por qué, aunque también existe una construcción social de la masculinidad, cuando se habla de cuestión de género, se remite solo al género femenino.

El feminismo es un fenómeno social reivindicativo, plural, complejo, cambiante y, sobre todo, justo. El machismo es una ideología que defiende y justifica la superioridad y el dominio del hombre sobre la mujer. Exalta como cualidades masculinas, la agresividad, independencia, soberanía, y construye su poder estigmatizando supuestas formas de la condición femenina, como debilidad, dependencia y sumisión.

Las feministas observaron que el patriarcado convirtió en biológico los roles femeninos que eran simplemente culturales. Así, durante siglos, quedó establecida en tradición una idea que devalúa a la mujer. En ese error cayeron muchos filósofos y también teólogos, cuyos dogmas centrales eran: la mujer es intelectualmente inferior, la mujer es peligrosa porque el hombre no puede resistirse a sus atractivos (o sea que el varón es incapaz de contenerse). La mujer es emocional e incontrolada, por eso debía someterse a la tutela del padre o del marido.

La equivocada utilización del concepto de naturaleza como fuente de derechos, hizo que el feminismo, con toda razón, rechazara en bloque la idea de naturaleza como fuente normativa.

Cabe reconocer que cada día hay más hombres y mujeres que comprenden a cabalidad que la mujer no puede seguir siendo menospreciada, acosada, maltratada, violada y asesinada. Pero así también surgen ciertos ejemplares de detractores del movimiento feminista. La ilustradora mejicana Viridiana Montiel, los describe y grafica humorísticamente como peligrosos monstruos del patriarcado, que convierten a la sociedad en un lugar inseguro para la mujer, cuando la violentan y acosan en el transporte público, en la oficina, en la calle, en la propia casa o se burlan de su cuerpo, de sus ideas y sentimientos. Voy a referirme a uno de esos monstruos que Montiel llama: el Onvre Lobo Aliado. Está entre nosotros y es muy peligroso. Siniestro. Cual lobo feroz con piel de oveja, en tono amistoso intenta deslegitimar el plan de desactivación de la violencia machista, enarbolando argumentos como: no todos los hombres son violentos, a los hombres también nos matan, el masculinicidio también existe, yo amo a mi mamá, mi mamá me ama, mi mamá me mima… Sepa Onvre Lobo Aliado que a las mujeres nos agreden y matan por el hecho de ser mujeres.

Para desactivar la violencia contra la mujer, en el proceso de construcción de una sociedad igualitaria, es necesario cambiar las actitudes de los hombres hacia prácticas más igualitarias, tanto en el ámbito privado como en el público. Desarrollar capacidades positivas de los dos géneros y no ver amenazada su masculinidad por cambiar sus puntos de vista para mejorar el mundo. Está demostrado que lo más efectivo es educar a hijos e hijas a crecer en un contexto de masculinidad positiva.

carlafabri@abc.com.py

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