Signos de alarma en los niños

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Signos de alarma en  los niños
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Mañana se recuerda el Día Mundial del Cáncer Infantil y se asocia al lazo dorado, que simboliza la fortaleza de infantes y adolescentes para afrontar dicha enfermedad. Se trata de una afección curable, cuya detección temprana y diagnóstico oportuno son fundamentales para mejorar el pronóstico del niño.

El origen del cáncer aún continúa en investigación; se ha asociado a factores hereditarios o genéticos, explica la doctora Eva Lezcano, oncóloga pediátrica. “Se piensa que la mayoría de los cánceres en los niños, así como en los adultos, surgen como resultado de mutaciones en genes que causan un crecimiento celular descontrolado. También se ha asociado a una génesis viral (Epstein-Barr Virus) o a la exposición a tóxicos, tales como pesticidas o bencenos, radiaciones ionizantes de la madre durante el embarazo, entre otros”, comenta.

Los síntomas pueden ser los mismos que los de cualquier enfermedad infecciosa y común; por lo que es básico que los padres, los médicos de atención primaria y los pediatras estén preparados para la detección de los signos de alarma de cualquier patología oncológica, advierte la experta y añade que entre los posibles indicios que deberían alertar a los padres se encuentran la fiebre, pérdida de peso y apetito, palidez, fatiga, sangrados o moretones sin causa aparente, persistentes o de fácil aparición.

También se debe prestar atención a masas en cualquier parte del cuerpo, las cuales pueden presentarse en cabeza y cuello, abdomen, pelvis, extremidades, testículos o puede ocurrir agrandamiento de los ganglios en cualquier parte del cuerpo, menciona. Otras alertas son el dolor en los huesos y articulaciones, fracturas espontáneas y sin causa aparente mientras el niño realiza sus actividades normales, manchitas blancas o amarillentas en el ojo, estrabismo (visión doble), ceguera o pérdida de visión, agrandamiento del globo ocular, entre otros.

Signos y síntomas neurológicos, tales como cambios en la conducta, pérdida del equilibrio, alteración de la marcha, dolores de cabeza, agrandamiento de la cabeza, vómitos de predominio matutino, y a distancia también se deben tener en cuenta eventos febriles a repetición sin foco aparente de enfermedad infecciosa o viral, enfatiza la doctora Lezcano.

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La especialista también aclara que los cánceres infantiles no siempre se tratan como en los casos de adultos. “Es importante saber que existen conocimientos especializados, englobados en la oncología pediátrica, que ofrecen distintos tipos de tratamientos, los cuales pueden contemplar las cirugías, la quimioterapia y la radioterapia. Es de destacar que estas opciones terapéuticas siempre serán aplicadas según el diagnóstico, edad, peso, talla, estadio y riesgo de la enfermedad del paciente”.

Contención emocional

Por su parte, la doctora Raquel Molinas Pietrafesa, psicooncóloga, aclara que la contención emocional y el asesoramiento psicológico son esenciales. “El niño también tiene derecho a saber lo que está pasando, sobre todo en aquellos casos en que pregunten sobre su enfermedad. Como psicólogos debemos adaptar la información de acuerdo a la edad del infante y a su proceso evolutivo; para ello podemos utilizar recursos lúdicos, ya que los pequeños elaboran mejor a través del juego ciertas situaciones que les son difíciles de transitar”, dice.

Además se puede recurrir a series de televisión o programas infantiles que sean de su interés, de manera a que puedan entender la situación, conocer el tratamiento que van a recibir y disminuir un poco el miedo a los procedimientos médicos.

El rol de la familia

La experta también comenta que la familia tiene un rol fundamental, puesto que constituye su principal soporte y es bien sabido que un diagnóstico así afecta a todo el núcleo familiar y social. “Es importante también que los padres se mantengan unidos en cuanto a las decisiones que tomen; también debemos hacer partícipes a los hermanos –si es que los tienen–, puesto que muchas veces se sienten relegados debido a que toda la atención gira en torno al niño enfermo”, dice.

La psicooncóloga recomienda que desde el momento mismo del diagnóstico se inicie el acompañamiento y soporte psicológico al niño y a la familia, ya que una enfermedad así suele ser emocionalmente devastadora para todo el entorno del menor además aparecen sentimientos de enojo, negación, miedos y culpa que deben ser abordados por un profesional, para que de esta manera sea mucho más fácil lograr una buena adaptación de la enfermedad tanto para el pequeño y su núcleo hogareño.

Un punto a tener en cuenta es reforzar todos los comentarios que sean positivos y tratar de no hacerlos sentir enfermos todo el tiempo; una sonrisa o un abrazo serán válidos para ayudarlos a adaptarse a esa nueva situación que repentinamente cambió sus vidas.

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