Femenino-a. Se desconoce la procedencia de la palabra, pero probablemente la explicación se vea influenciada por creencias populares que distorsionaron el término. Según el diccionario de la Real Academia Española, deriva del latín femeninus. En el caso de ‘mujer’, se asocia con el término latino mulier, y este se relaciona en algunos textos con el adjetivo mollis, que significa “blando o aguado” y cuya raíz encontramos en otras palabras como ‘mullido’ y ‘molusco’. Esta explicación se basa y perpetúa la concepción de las mujeres como el “sexo débil” frente a la fortaleza de los hombres. Desde la antigüedad, y en la mayoría de las sociedades, la mujer era relegada a un segundo plano, supeditada al padre, hermano o marido. Durante la Edad Media, la Iglesia decidió convertir a la figura femenina en responsable de los pecados y las desgracias a través de la figura de Eva. Así, el origen etimológico del término ‘femenina’ o ‘fémina’ fue malinterpretado para que su significado se acercara más a “menos fe” que a “fecundidad” o “feliz”, de los que más tarde se reconoció su relación directa. Así como el concepto de los pueblos antiguos asoció el término ‘mujer’ con “debilidad”, con el paso del tiempo, el término está totalmente alejado de ese origen.
Fuentes: https://dle.rae.es/ / www.pampalabrasamedida.com/ / www.muyinteresante.es/
