Obrero. Del latín operarius. En su etimología, operarius remite a operario, asociado al verbo operari, obrar, determinado por opus, en alusión a una obra o trabajo, con raíz en el indoeuropeo op- trabajar; indica oficio, cargo, profesión, empleo. Otras palabras que actúan con el mismo significado en la actualidad son: trabajador (en relación con verbo trabajar, “del lat. vulg. tripaliare ‘torturar’; der. del latín tardío tripalium ‘instrumento de tortura compuesto de tres maderos’”; peón (en el latín vulgar pedo, pedōnis), o la distinción fuente dada por operario y empleado. El término obrero surge a partir de la Revolución industrial. Si bien es frecuente que se lo identifique con el concepto más genérico de trabajador, conceptualmente un obrero es aquel que desempeña sus funciones profesionales manualmente en un ámbito industrial o de la construcción. El obrero es el trabajador del esfuerzo manual, físico; mientras que el empleado es aquel trabajador en cuya labor predominaba el esfuerzo intelectual. Poniendo un poco de humor... ¿se dieron cuenta de que trabajar viene del latín torturar?
Fuentes: https://dle.rae.es/ / https://www.fundeu.es/ / https://www.significados.com/ / www.actualidadlaboral.com.ve
