Compás de espera

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Compás de espera
Compás de esperaMarta Escurra

En este lugar de bucólicos paisajes la vida transcurre de cara al río Paraguay. La pesca, las lanchataxis y la balsa que va y viene al otro lado de la frontera brasileña son rutina en Carmelo Peralta, una ciudad del Chaco en compás de espera del ansiado progreso.

Es tarde, ya casi noche, y la última balsa encalla en la costa de Carmelo Peralta proveniente de la ciudad brasileña de Puerto Murtinho para llevar a los rezagados que buscan ganar las rutas brasileñas para volver a entrar a territorio paraguayo por Bella Vista Norte. Hacerlo de otra manera, vía terrestre, es todavía hoy una odisea, pues el ansiado Corredor Vial Bioceánico solo está asfaltado recién unos 70 kilómetros dentro del territorio nacional desde Carmelo Peralta.

El río Paraguay es la muralla fluvial que divide a estas dos ciudades olvidadas del mundo que se funden en cultura y costumbres. El sertanejo y la polca paraguaya conviven en sus costas a la hora mágica, esa del atardecer, en la que los lugareños terminan su día y se funden en conversaciones de cara al progreso que llega poco a poco.

Asentada a 650 km al noroeste de Asunción, la capital, Carmelo Peralta es conocida como la entrada al Pantanal chaqueño y es uno de los puntos de referencia para el turismo ecológico y de pesca. Es también la ciudad que será el pórtico de acceso al Paraguay en el trayecto de la Bioceánica.

Puente con retraso

La esperanza de dejar de ser un recóndito pueblo olvidado está en stand-by en este momento ya que debido a la pandemia por covid-19 el presidente Mario Abdo Benítez decidió suspender la licitación para la construcción del puente y destinar los recursos al sector salud.

Esto afecta económicamente las expectativas de los lugareños, ya que estaban previstos 1.000 puestos de trabajo exclusivos para mano de obra paraguaya. Según especificaciones del MOPC, “se trata de una obra estratégica que, además de fortalecer la integración regional, dará funcionalidad al Corredor Vial Bioceánico, actualmente en construcción. El puente atirantado tendrá 630 metros y laterales de 305 metros en ambos lados. El ancho de canal será de 195 metros y el gálibo vertical de canal (altura existente entre la cota más baja de la superestructura y el fondo del lecho) es de 29 metros. Según estimaciones del Ministerio de Obras Públicas, su construcción beneficiará directamente a 19.000 compatriotas y contribuirá al crecimiento socioeconómico de todo el Chaco paraguayo.

Aguardando

Pero ese todavía es un sueño demasiado alejado, dadas las circunstancias. La luz de esperanza se encendió esta semana cuando autoridades paraguayas visitaron esta ciudad con la promesa de reabrir el proceso licitatorio a más tardar para junio. Mientras, los carmeleños, en especial sus dirigentes, deben ponerse las pilas para estar a la altura del desafío, ya que este idílico lugar tiene sobredosis de rusticidad, con calles sin nombres y escasa infraestructura hotelera.

Sus aproximadamente 4.500 habitantes se distribuyen en distritos que incluyen comunidades indígenas que conviven armónicamente con el paisaje urbano y campestre. Alrededor de Carmelo Peralta se erigen otras localidades como La Esperanza (ex-Puerto Sastre), así como las vecinas ciudades de Puerto Casado, Puerto Guaraní y Fuerte Olimpo, todas estas mirando con esperanza el progreso carmeleño que hasta hoy conserva vestigios de urbanismo que data del siglo XVI.

Y en el ocaso de un día cualquiera convergen la ruidosa balsa que une dos extremos, las lanchataxis llevando a los últimos trabajadores, las garzas que cruzan en vuelo y en las embarcaciones los rostros esperanzados de la gente que sueña con un futuro mejor.

Texto y fotos: mescurra@abc.com.py