Los océanos y su día

Los océanos cubren gran parte de la superficie del planeta y son fundamentales para el funcionamiento de la masa terrestre. Pero constantemente sus aguas se ven amenazadas por la actividad del ser humano, como la sobreexplotación de sus recursos naturales, los daños colaterales que produce el comercio marítimo. También se citan otras que provocan su contaminación y destrucción, modifican el hábitat de la flora y fauna de sus aguas y dañan el ecosistema y la subsistencia del ser humano. Uno de los contaminantes más dañinos para los océanos es, sin duda, el plástico, un material de uso muy extendido en todo el mundo y que puede permanecer por cientos de años en el mar sin degradarse. Se calcula que cada año se arrojan aproximadamente ocho millones de toneladas de basura plástica en las inmensidades.

De ahí la importancia de establecer un día para conmemorar su existencia, pero, principalmente, crear conciencia para su protección. En 2008, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció por Resolución 63/111, a partir del 2009, que el 8 de junio sea el Día Mundial de los Océanos, con el objetivo de concienciar sobre el importante papel que desempeñan en la vida del planeta y también para enseñar las distintas formas en que las personas pueden ayudar a protegerlos.

Entre el 5 y el 9 de junio de 2017 se celebró la primera conferencia de las Naciones Unidas relacionada con los océanos con el objetivo de realizar acciones para concienciar a la población mundial sobre esta calamidad ambiental y así revertir el daño causado a los océanos y sus aguas. Sirvió también para promover el avance del Objetivo de Desarrollo Sustentable (ODS) Nº 14, que hace un llamado para conservar y usar de forma sostenible los océanos, los mares y sus recursos. Conmemorar esta fecha sirve, principalmente, para advertir sobre las consecuencias negativas de la actividad humana para el planeta; especialmente, la contaminación por plástico; movilizar y unir a la población mundial a favor de los océanos, su protección y en torno a una gestión sostenible de sus aguas, dado que son una fuente importante de alimentos y medicinas, y parte esencial de la biósfera; alertar sobre los efectos nocivos del cambio climático; regular la explotación de la pesca, la riqueza marina y algunas especies de consumo humano para evitar su extinción en un tiempo cercano.

Fuentes: www.proverbia.net/ / https://revistamarina.cl/