La bitácora del Sanatorio “Bella Vista”

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La bitácora del Sanatorio “Bella Vista”
La bitácora del Sanatorio “Bella Vista”GENTILEZA

Uno de los centros referenciales en la lucha contra la pandemia en el Paraguay, el Ineram, acaba de cumplir 76 años de labor. En sus inicios era una granja-hospital destinada a combatir la tuberculosis. En los cuadernos amarillentos, las crónicas de los primeros días fueron escritas de puño y letra, con pluma y tinta, a pedido del fundador, el doctor Juan Max Boettner, quien lo bautizó como Sanatorio “Bella Vista”.

“En 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, el Gobierno de los Estados Unidos hace la generosa donación de un millón de dólares americanos para el programa cooperativo de Salud Pública en el Paraguay”, empieza la impecable caligrafía de años mozos asentada en el frondoso cuaderno de novedades del Ineram que gentilmente nos mostró el doctor Felipe González, director del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente Juan Max Boettner.

A renglón seguido ese deleite de escritura menciona: “En una memorable tarde de 1942 se efectúa la reunión en el Dispensario TBC a la cual asistieron el Sr. Ministro de Salud Pública, Dr. Gerardo Buongermini; el Alto Comisionado del Instituto de Asuntos Americanos, Coronel Dunham, y el director de la Lucha Antituberculosa, Dr. Juan Max Boettner. - Este último expuso en media hora el problema de la tuberculosis en el Paraguay, pidiendo la construcción de un Sanatorio de 400 camas.- La entrevista surtió efecto, pero se redujo al número de 200 camas, y posteriormente por dilución de los fondos a solamente 100 camas, logrando el Dr. Boettner que por lo menos los servicios auxiliares sean contemplados para 400 camas.-”.

De este modo –prosigue la crónica– la construcción del Sanatorio “Bella Vista” se efectuó bajo la siguiente colaboración:

“Presidente de la República del Paraguay, General de División Señor Higinio Morínigo.-

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Ministro de Salud Pública y Previsión Social, Coronel de Sanidad Dr. Don Gerardo Buongermini.-

Director del Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública, Dr. Don Richard J. Plunkett.-

Ingeniero Jefe John W. Greenleaf.-

Arquitecto Miguel Ángel Alfaro.-

Constructor Tomás R. Villarejo.-”.

Es la primera página de una crónica que comenzó hace más de siete décadas y que sigue tan activa en la vida de los paraguayos manteniendo su carácter de benemérita institución dedicada a salvar vidas.

La inauguración

Los apuntes saltan al año 1945, cuando el hospital “fue inaugurado el 5 de julio con gran regocijo del Mundo Médico” en un predio de 20 hectáreas sobre la calle Luna, hoy avenida Venezuela.

También se deja constancia de que “las Reverendas Hermanas del Huerto aceptaron hacerse cargo del manejo doméstico y de la enfermería por contrato firmado con el Ministerio de Salud Pública y Previsión Social. Para dicha contracción actuaron en forma destacada de gestores amistosos el Arzobispo de Asunción Monseñor Aníbal Mena Porta y el Reverendo Padre Juan Meyer. Las primeras hermanas llegadas al Sanatorio el 27 de junio de 1945 fueron: Madre Superiora María Etelvina Fracalossi y las Reverendas Hermanas: Teonila Pagliaro, De las Gracias del Tor y Sor Elena Zach”.

“El nombre del Sanatorio Bella Vista fue especialmente pedido por el Dr. Juan Max Boettner, en contra de la designación propuesta de Hospital para Tuberculosis”, quien se encargó personalmente de su organización con los doctores Carlos Mallorquín (a la sazón subdirector), Diógenes Mazó, Miguel A. Perito, Juan S. Netto y Raúl F. Gómez. Tenía 104 camas.

También consta el salario del cuerpo de médicos, que oscilaba entre 300 y 600 guaraníes, en tanto que el del director, Dr. Juan Max Boettner, era de tan solo 250 guaraníes.

El plantel del personal se componía además de un administrador (Virgilio Rojas) de las cuatro hermanas de la caridad, de un laboratorista, mecánico, foguista, dos cocineros, dos lavanderas, dos planchadoras, nueve asistentas de primera, 16 asistentas de tercera, un jardinero y un ayudante jardinero, consta en los apuntes.

El fundador

JUAN MAX BOETTNER nació en Asunción el 26 de mayo de 1899. Desde pequeño vivió en Alemania, donde estudió, y luego recibió el título de Médico en Buenos Aires en 1926.

Regresó a Asunción en 1929, donde empezó su arduo trabajo desde el Dispensario de Tuberculosis y como catedrático de la Universidad Nacional de Asunción, llegando a ser profesor titular de Tisiología en 1941.

El 19 de agosto de 1935, bajo la inspiración del Prof. Dr. Juan Max Boettner y con la colaboración de otros referentes nacionales, se firma el Acta de Constitución de la Sociedad Paraguaya de Tisiología.

Justo Pastor Benítez destacaba en 1947 el nombre del doctor Juan Max Boettner entre los científicos de la nueva generación que han sobresalido por sus trabajos y por la meritoria dedicación a la docencia.

Apenas establecido en Paraguay, publicó una serie de valiosos estudios sobre temas médicos.

Al margen de sus actividades profesionales, cultivó la música; compuso bellas piezas musicales.

Además de ser el precursor y fundador del Sanatorio “Bella Vista”, fue el fundador y primer presidente del Círculo Paraguayo de Médicos.

El Dr. Boettner falleció en Asunción el 3 de julio de 1958.

Mucho más que un hospital

El Dr. Felipe González menciona que el Sanatorio “Bella Vista” estaba ubicado en un sitio distante y aislado –en ese entonces– de la ciudad, rodeado de una densa vegetación. Tenía una huerta y cultivos de frutales que abastecían para la alimentación del personal y los enfermos. Si bien todo esto ya ha desaparecido con el paso del tiempo, la urbanización y las necesidades que fueron surgiendo en cuanto a las funciones del hospital, las hermanas del Huerto siguen colaborando en el nosocomio y algunas continúan siendo enfermeras, como hace 76 años.

En las crónicas de 1948 también se consigna que el sanatorio recibió su “primer camioneta marca Ford” y el 2 de julio de ese año, día de la Virgen del Huerto, tuvieron lugar varios “acontecimientos” importantes para la institución, como la “inauguración del gallinero”, concurso de poesías y premio para tres empleadas destacadas, además de un anuncio de aumento de sueldos.

El sanatorio fue creciendo en servicios y actividad como la organización del Curso de Tisiología dictado por el Prof. Juan Max Boettner para 24 alumnas. Venían cirujanos desde Buenos Aires y en 1949 se realiza la primera lobectomía en el Paraguay, a un niño de nueve años por bronquiectasia del lóbulo pulmonar, con pleno éxito.

El nosocomio fue avanzando y para 1955 ya se habían inaugurado nuevas salas, siempre con la cooperación del gobierno de los Estados Unidos y la disponibilidad de camas sube a 260.

El sanatorio producía en su predio verduras, batata, maíz, huevos, cerdos, mandioca, zapallo, frutas, gallinas, etc.

Así las cosas, se realizó el solemne traspaso del Servicio Cooperativo Interamericano al Ministerio de Salud Pública el 1 de abril de 1958, tiempo en que ya se había beneficiado a 3.610 enfermos. En todos esos años mantuvieron el lema: “Unidos en un solo ideal. La salud del pueblo Paraguayo”.

El 4 de mayo de 1958, el centro hospitalario recibió las felicitaciones de Patricia Nixon –esposa del entonces vicepresidente de los Estados Unidos, Richard Nixon–, quien visitó el local junto con la primera dama, Eligia de Stroessner; Juanita Brugada de Sapena Pastor, esposa del ministro de relaciones exteriores; Vilma de Zacarías Arza, esposa del ministro de Salud Pública.

Poco tiempo después, el 3 de julio de 1958, falleció el director de la benemérita institución, profesor doctor Juan Max Boettner, tras años de fructífera labor. Al día siguiente, el Sanatorio “Bella Vista” pasó a llamarse “Sanatorio Profesor Dr. Juan Max Boettner”.

Los recortes de prensa dan cuenta del progreso que fue teniendo y en 1962 se inaugura el Servicio de Tisiología Infantil y un pabellón Hogar de Ancianos.

Desde el 4 de agosto de 1998 toma la denominación de Instituto de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente Prof. Dr. JMB (Ineram); centro especializado y de referencia para enfermedades respiratorias y del ambiente.

Desafíos actuales

La tuberculosis es una enfermedad endémica que no ha sido erradicada, asegura el Dr. Felipe González, porque mucha gente no continúa el tratamiento por el tiempo de esfuerzo y persistencia que requiere. Recuerda que existe una campaña mundial para erradicar el mal y convenios con organismos de Holanda, Portugal, Barcelona y Sudáfrica para una serie de trabajos de lucha contra la tuberculosis en las penitenciarías que quedó relegado con la pandemia, pues el Ineram debió volcarse de lleno a la lucha contra el covid-19.

En abril de este año, la Comisión de Salud de la Cámara de Senadores instituyó el 26 de mayo como el día del neumólogo paraguayo, en recordación de la fecha de nacimiento de Juan Max Boettner.

“No pudimos festejar los 75 años (en 2020), tampoco podemos festejar este año, pero podemos brindar imaginariamente, con el respeto que se merecen todas las víctimas del coronavirus, dando gracias a Dios por la vida y la salud; gracias a todos los que forjaron el Ineram, a todos sus funcionarios de hoy y a los que nos precedieron”, afirma su actual director y adelanta que otro gran desafío vendrá una vez que termine la pandemia.

Será sin lugar a dudas el de la fisioterapia y recuperación para los pacientes poscovid.

pgomez@abc.com.py