“Un niño, un profesor, un libro y una pluma pueden cambiar el mundo. La educación es la única solución”. Malala Yousafzai (1997-?), activista pakistaní. Premio Nobel de la Paz.
“La guerra es una negación de todos los derechos y una dramática agresión al ambiente”. Francisco (1936), papa de la Iglesia Católica.

“Los países de la ONU deben reformar el Consejo de Seguridad y limitar el veto cuando se trata de crímenes de lesa humanidad”. Michelle Bachelet (1951), expresidenta de Chile.

“Todos los migrantes tienen que ver sus derechos humanos respetados”. António Gutérres (1949), político portugués, secretario general de la ONU.
Los sucesos del 23 de octubre
El 23 de octubre de 1931 ocurrió un lamentable incidente frente al Palacio de Gobierno. El conflicto con Bolivia por la posesión del Chaco se iba agravando y la incursión boliviana en territorio chaqueño era un hecho evidente. Aunque hay versiones que indican que los disturbios fueron planeados mucho antes, todo comenzó cuando la Comisión Directiva del Centro de Estudiantes del Colegio Nacional de la Capital, que nucleaba a secundarios y universitarios, resolvió en una asamblea del Centro Estudiantil la realización de una gran manifestación el 22 de octubre, por la tarde, para protestar ante el Poder Ejecutivo por los sangrientos hechos ocurridos en el fortín Samaklay y por la indefinición del Gobierno sobre el avance boliviano en el Chaco. El lugar de la convocatoria fue la plaza Uruguaya. El 23 de octubre por la mañana, una nueva manifestación de estudiantes y obreros se congregó en la plaza Uruguaya. Poco después, marcharon por calle Palma hacia el Palacio de López, en donde permaneció el presidente José P. Guggiari, a pesar de las recomendaciones del ministro de Guerra y Marina de buscar refugio en la Escuela Militar; sin embargo, dispuso que el ministro Casal Ribeiro fuera hasta la Escuela Militar para tomar las medidas necesarias del caso. Cuando los manifestantes llegaron fueron detenidos por el personal de guardia. Allí, los manifestantes profirieron gritos contra el Gobierno y el mandatario y estaban decididos a ingresar. El guardiamarina Silvio Riveros, quien ese día estaba al mando de la guardia presidencial, llamó a su superior para pedir refuerzos. La dotación de la guardia presidencial era de 23 hombres, armados con fusiles chilenos más un fusil ametrallador, que fue ubicado en la azotea.
La columna de manifestantes que insistía en ingresar al Palacio era contenida por el cordón policial que soportaba una lluvia de piedras. Finalmente, ingresaron a los jardines con intención de acceder al edificio. Allí las ametralladoras y la confusión segaron la vida de Julio César Franco, estudiante de Medicina; Benigno e Ismael González, estudiantes de Comercio; Eugenio Gómez, Marcial Méndez, Alfredo González Taboas, Serafín Vidal, Liberato Ruiz y Celestino Ramírez, estudiantes de Bachillerato; y Marcial Royg Ocampos, estudiante de Primaria. También quedaron más de veinte heridos. A raíz de este acontecimiento, el presidente Guggiari renunció al cargo y fue sometido a juicio político. Absuelto de culpa, reasumió sus funciones en enero de 1932.
Fuentes: www.proberbia.net/ / Mary Monte. Historia del Paraguay. Asunción. Servilibro / Artículo redactado por el Abg. Renato Angulo /
Recopilación: Marisol Palacios
